Bob Dylan – Triplicate. Borrachera de amor

09/06/2017 - Álvaro Feito
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No uno sino tres discos, de una sola tacada, de parte de Mr. Tambourine Man para demostrarnos una vez más, por si hacía falta, que no solo es uno de los mejores cantantes de todos los tiempos (sí, señores escandalizables, sí), sino que toda su obra, ya extensa de 76 años de edad, 55 de actividad artística, doscientos conciertos al año, cuarenta discos originales, otros tantos (o muchos más) de los llamados "piratas", cientos y cientos de versiones de canciones propias o ajenas... en fin, con Dylan todo es desmesurado. Y por si fuera poco, para escarnio de ignorantes y advenedizos, Premio Nobel de Literatura. Ahí queda eso.
Dylan-Triplicate-cover

Pero datos y datos palidecen frente a la auténtica realidad. Toda la obra de Mr. Zimmermann, desde el primer surco de su primer disco hasta la última estría de este triple Triplicate (que quede claro) esta recorrida por un solo sentimiento (eso sí, en sus múltiples, inacabables variantes): el amor. Amor por la vida, amor por la raza humana, amor por las mujeres, amor por su país y, sobre todo, amor por la MUSICA.

No de otra forma se puede entender esta borrachera de sentimientos desplegada en este álbum triple. Después de pasearse con genio y figura por todos los géneros de la música popular estadounidense, desde el folk primigenio y esencial de Woody Guthrie, hasta el “blues” de Robert Johnson y tantos otros, pasando por el gospel/espiritual de los Staple Singers (Mavis, uno de sus grandes amores), la “topical song”, la canción denuncia, el primer rock and roll, la generación “beat” de su amigo Allen Gingsberg, su complicidad complicada con la Queen Joan Baez, su magisterio folk-country con The Band… Blind Boy Grunt viene a decirnos que las grandes voces clásicas, los “crooners” (Bing Crosby, Frank Sinatra, Hoagey Carmichael, Mel Tormé, Tony Bennet, Jack Jones) también le pertenecen, son también su patrimonio.

DISCO 1. Til the sun goes down. Marca la pauta de estas 30 nuevas canciones, porque, aun siendo viejas, Dylan las hace suyas, frescas, propias. Es un Dylan taciturno, romántico, nostálgico. Voz frágil, quebradiza, rota por momentos, que dará pábulo para que algunos listillos digan que a) no tiene voz, o b) que este señor no sabe cantar. Benditas sean las orejas de algunos. Títulos que lo dicen todo : I could have told you (arrepentido), Once upon a time (curioso…like a rolling stone), sereno, rememorativo, puro sonido años 30), el famoso Stormy weather, emoción a punto de estallar, That old feeling (te vi la pasada noche…cuando viniste, tuve ese viejo sentimiento), My one and only one (“pensar realmente en ti, me hace sentir bien), para acabar con un toque ligero, algo optimista y con la alegria del “swing” : Trade Winds.

DISCO 2. Devil dolls. Los peligros de la gloria, la belleza marchita, las luminarias engañosas. Muñecas diablesas, sean reales, imaginadas o ficticias. No puede faltar As time goes by, himno para “lovers” donde los haya. P.S.I love you (nada que ver con la canción del mismo nombre de The Beatles): “toma de nuevo la pluma, y escribe…”, promesa de nuevas canciones que habrán de llegar, porque “lo mejor está aún por venir” -ya lo dijo también allá por 1969 en New morning-, But beatiful, Here´s that rainy day… fogonazos del lado más soleado de la calle, que también haylos… Algunos de estos temas, como Braggin podían haber tenido cobijo también en Love and theft, álbum premonitorio del actual, al tiempo que Xmas in the heart.

b triplicate

DISCO 3. Comin´home late. Quinto y último disco, por el momento, dedicado a la era pre-industrial, pre-voracidad capitalista, esos tiempos felices de la inocencia, de la sencilla vida familiar alrededor de una vieja Victrola. Shadows in the night y Fallen angels, los dos anteriores álbumes del aspirante a Carusso enseñaban ya la senda. Nadie puede llamarse a engaño con este Traveling Wilbury. Day in, day out es pura explosión de júbilo, mientras Sentimental journey habla del olvido; Somewhere along the way y When the world was young insisten en la nostalgia creativa, mientras la voz se desvanece. These foolish things nos recuerda eso, las cosas tontas y absurdas de la vida, a la que damos tanta importancia. Stardust es un clásico donde los haya, de  Nino Tempo y April Stevens a las pelis del no menos romántico Woody Allen. “Tiene gracia para todo el mundo, pero no para mí” marca el territorio que va de lo frívolo a lo grave, nuestro amigo no está para bromas. Para el último tema de la saga queda una pregunta : Why I was born?

Tu ¿qué crees, amigo? ¿Naciste para ser salvaje? (Steppenwolf). O ¿naciste para estar conmigo? O simplemente, naciste destinado a la gloria (de nuevo, Woody). Creo, Bob, que naciste para confundir a unos cuantos, arremeter contra otros tantos impíos, señores de la guerra, incurrir en contradicciones (humano al fin y al cabo). Y, sobre todo, naciste para hacernos felices a otros muchos privilegiados.

INTERPRETES : Bob Dylan (voz), Tony Garnier (bajo), Charlie Sexton (guitarra), Donnie Herron (steel guitar), Dean Parks (guitarra), George Receli (batería). Producido por Jack Frost (alias Bob Dylan).

Columbia Records 2017

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