Charlie Haden, el músico que tocaba la vida.

14/07/2014 - Sergio Zeni
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Tras un prolongado combate contra los efectos degenerativos de la polio que contrajo en su adolescencia, Haden murió a los 76 años en Los Ángeles, la ciudad que le vio dar sus primeros pasos en los circuitos de jazz. El adiós de este gran contrabajista y compositor supone la pérdida de un artista irrepetible. Libertad, compromiso, lirismo y diversidad son algunas de las señas de identidad que marcaron una producción de muy altos vuelos.
0. Rambling Boy

Dueño de una sensibilidad exquisita, Haden destacó más por la espiritualidad que le insuflaba a su instrumento que por ser dueño de un gran virtuosismo. Fue aplaudido como sideman (antes de cumplir los 25 años ya había grabado nada menos que con Ornette Coleman y con John Coltrane), como líder de sus agrupaciones (la Liberation Music Orchestra y el Quartet West entre otras) y en sus sobresalientes dúos con diferentes músicos, una de sus especialidades.
10. Quartet west
Charles Edward Haden nació en Shenandoah, Iowa, el 6 de agosto de 1937. Su relación con la música comenzó en los primeros años de su vida. Siendo un niño ya participaba como cantante en las actuaciones de su familia interpretando folk estadounidense, un estilo que lo marcaría de por vida. A los quince años, una poliomelitis afectó sus cuerdas vocales y le obligó a alejarse del canto. Poco después, empezó a interesarse por el jazz y, de manera autodidacta, comenzó a estudiar el contrabajo utilizando un instrumento de su hermano mayor.
Con veinte años se trasladó a Los Ángeles y rápidamente se incorporó al circuito profesional, colaborando con músicos como Hampton Hawes (con quien veinte años más tarde registró su primer disco a dúo) y Art Pepper. En 1958 participó en Solemn Meditation de Paul Bley. También son de aquel año un par de álbumes que grabó en directo en el Hilcrest Club de Los Ángeles –y que no se editarían hasta 1976 y 1977– con Ornette Coleman, Don Cherry, Bley y Billy Higgins.
En 1959, con el cuarteto de Coleman, participó en la grabación de una de las piedras angulares del jazz de vanguardia: The Shape Of Jazz To Come, y en el registro de Change Of The Century. En su paso por aquellas sesiones junto a la ascendente figura de Ornette, el joven Haden quedó marcado por dos rasgos del free jazz, el sentido de la libertad y el compromiso social.
2. This_Is_Our_Music - Ornette Coleman)Al año siguiente, Haden editó con la formación de Coleman This Is Our Music y participó en el quinteto liderado por John Coltrane y Don Cherry que grabó The Avant-Garde. A partir de allí, inició un período en el que fue solicitado por diversos músicos de jazz como Joe Pass, Archie Shepp, Henry “Red” Allen, Pee Wee Russell, Attila Zoller, Bobby Timmons y Roswell Rudd entre otros. También por aquellos años formó parte de la prestigiosa orquesta de Thad Jones y Mel Lewis y a finales de los sesenta y principios de los setenta volvió a tocar con Ornette Coleman, con quien grabó cuatro discos más a nombre de éste y participó en uno de los álbumes de John Lennon y Yoko Ono con la Plastic Ono Band.
En 1967, el joven Keith Jarrett (pianista en aquella época en el grupo de Charles Lloyd), convocó al contrabajista para formar un trío con Paul Motian y, luego, un cuarteto con Dewey Redman. Comenzó así una larga relación entre Haden y Jarrett (el cuarteto continuó activo hasta 1976) que dejó una veintena de álbumes entre aquel año y finales de los setenta. Podríamos mencionar a modo de ejemplo: Life Between The Exit Signs, en trío, y The Survivors’ Suite, en cuarteto. Ya al final de su trayectoria, Haden volvería a encontrarse con el pianista de Filadelfia para dejarnos un par de excelentes registros a dúo: Jasmine y el recientemente editado Last Dance, con un título que pareció sonar a despedida.
3. Charlie-Haden-Liberation-Music-Orchestra-1969-Front-Cover-29509A finales de los sesenta, Haden ya se sintió en forma y motivado como para liderar un proyecto propio: la Liberation Music Orchestra, una formación de vanguardia en sintonía agitadora con las corrientes políticas de izquierda. Su primer álbum, de 1969, está inspirado en canciones de la Guerra Civil Española e incluye tres de ellas: El Quinto Regimiento, Los Cuatro Generales y Viva la Quince Brigada. La pianista Carla Bley fue su mano derecha en este proyecto que contó con la participación de músicos, en aquellos años en la órbita del free jazz, como Don Cherry, Dewey Redman, Gato Barbieri, Roswell Rudd y Paul Motian. Tras aquel álbum inicial, la Liberation Music Orchestra publicó tres discos más en 1982, en 1990 y en 2005, este último para arremeter contra la administración de George Bush y la invasión a Irak.
Uno de los temas de aquel primer disco de la Liberation, Song For Che, le ocasionó serios problemas a Haden en el primer Festival de Jazz de Cascais, en 1971, al que acudió como parte del cuarteto de Ornette Coleman. Aquella noche, el contrabajista le dedicó su tributo al Che Guevara “a los movimientos de liberación en Angola y Mozambique”, lo que provocó su inmediata detención por la policía de la dictadura de Oliveira Salazar y su posterior expulsión del país.
4. Old…En los setenta su contrabajo continuó siendo demandado por músicos como Alice Coltrane, Carla Bley, John McLaughlin, Joe Henderson, Paul Motian, Don Cherry, Dave Liebman, Dewey Redman, Wadada Leo Smith y Art Pepper. En esta década hay que señalar especialmente en la trayectoria de Charlie Haden el año 1976. Tras su paso por el cuarteto de Jarrett, creó en ese entonces Old And New Dreams junto a otros tres músicos que habían colaborado con Ornette: Don Cherry, Dewey Redman y Ed Blackwell. También en ese año publicó sus primeros dúos: As Long as There’s Music con Hampton Hawes y Closeness con Ornette Coleman, Keith Jarrett, Alice Coltrane & Paul Motian.
En aquellos años, su discografía comenzó a diversificarse cada vez más, compartiendo proyectos con músicos de diferentes latitudes en una exploración de diversas raíces musicales que se prolongaría hasta el final de su vida. Podríamos citar a modo de ejemplo sus discos con el guitarrista manouche Christian Escoudé, el bandoneonista argentino Dino Saluzzi, el multiinstrumentista brasileño Egberto Gismonti, el saxofonista noruego Jan Garbarek, el guitarrista portugués Carlos Paredes o el pianista cubano Gonzalo Rubalcaba, así como sus lecturas de composiciones del mexicano José Sabre Marroquín.
5. hadenEn los ochenta -además de sus colaboraciones con Pat Metheny, Gery Allen, Don Cherry, John Scofield y Fred Hersch- destacan en su biografía el excelente Silence (con Chet Baker, Enrico Pieranunzi y Billy Higgins), la creación de su West Quartet (una elegante formación de aires retro con Ernie Watts, Alan Broadbent y, otra vez, Billy Higgins) y el excepcional homenaje que recibió en el Festival de Jazz de Montreal: ocho noches consecutivas en las que Haden fue presentándose con diferentes acompañantes, recogidas casi todas en una serie de discos bajo el nombre de Montreal Tapes.
En la década siguiente el Quartet West firmó sus mejores discos (Haunted Heart, Always Say Goodbye, Now Is the Hour), y la extraordinaria sensibilidad de Haden para los diálogos intimistas llegó a sus cotas más altas con álbumes como Night and the City (con Kenny Barron) y Beyond the Missouri Sky (con Pat Metheny), entre otros. Su discografía como sideman continuó engrosándose junto a figuras como Dizzy Gillespie, Abbey Lincoln, Beck, Tom Harrell, Lee Konitz, Brad Mehldau, James Cotton y Helen Merrill.
7. Missoury SkyCon el cambio de siglo la magia de Haden continuó intacta como puede escucharse en Nocturne, delicioso acercamiento al bolero y la música del Caribe (Grammy al mejor álbum de jazz latino), y el estupendo Come Sunday, en dúo con Hank Jones, una continuación desbordante de lirismo y buen gusto del disco firmado por ambos en el 94, Steal Away: Spiritual, Hymns and Folk Songs.
Charlie Haden visitó diferentes ciudades de España con diversos proyectos, incluyendo el Quartet West, la Liberation Music Orchestra, su dúo con el gran Jim Hall y el mencionado Nocturne. También nos trajo en uno de sus viajes el documental Rambling Boycentrado en su trayectoria y dirigido por el suizo Reto Caduff. Haden solía interesarse por la música de los países que visitaba y en más de una ocasión expresó sus deseos de grabar algo cercano al flamenco con Paco De Lucía o Diego Amador.
9. Last danceSu manera de entender la música bien puede estar resumida en unas declaraciones suyas de 2004, cuando visitó México para presentarse en un homenaje a Julio Cortázar. En una de las entrevistas que concedió, le preguntaron por su técnica, quizás imperfecta. “Realmente no tengo una técnica formal –respondió Haden–. Soy autodidacta, mi entrenamiento musical viene de cuando era un niño que cantaba música country, y esa es mi escuela. Yo toco lo que siento y, ojalá, con las notas correctas. Ya no pienso en lo que toco como jazz, no me gusta hablar de música en términos de categorías… Pienso en mí como una persona que trata de ser lo más cercana posible a la vida. Soy así cuando estoy tocando y procuro serlo en la vida cotidiana. Cuando toco música toco la vida”.

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