Teatro Circo Price
El concierto estuvo rodeado de un profundo sentimiento de intimidad, de modo que apenas se notaba la presencia del público que abarrotaba el Teatro Circo Price. Evitando el exceso de palabras y gestos, El Cigala entonó con calma, entregando su voz y sentimiento a piezas eternas del flamenco, entrelazadas con algunos boleros y tangos de sus discos Dos Lágrimas y Cigala & Tango. Le respondían la guitarra, el cajón y las palmas, una instrumentación modesta con la que el cantaor consigue emocionar en esta celebrada vuelta a las raíces del flamenco.
El Cigala, con un excelente Diego del Morao en la guitarra y el percusionista Sabú Suárez a su lado, nos envolvió en sonidos limpios, hasta que toda la atención se concentró en el pequeño trozo de escenario iluminado por los focos.
Estos momentos serenos se completaron con un final deslumbrante: la invitada Paloma Fantova se arrancó con un baile excepcional y enérgico para acercarnos a la realidad. De vuelta en el presente, el público aplaudió vigorosamente a los artistas que homenajearon con todo su talento y espíritu al gran Paco de Lucía, que renace en conciertos como este.