
Si se le considera el periodista musical más respetado del país, Manrique consigue, a través de estas páginas, mostrar los recovecos de una profesión que siempre ha oscilado entre la pasión y la precariedad, la vocación y el desencanto.
La compilación actualiza y rodea de textos inéditos una serie de escritos que gozaron de popularidad en décadas pasadas, que se enhebran en un relato personal y profesional y, al mismo tiempo, narran como ensayo la transformación de la industria musical y mediática. Desde sus inicios en la prensa hasta su paso por Radio 3, el autor relata anécdotas y comparte reflexiones que son testimonio tanto de la euforia como de la decadencia de un ecosistema que ha mutado considerablemente. Su prosa —ácida, con una claridad que nunca se vuelve tosca ni excesivamente ornamentada— mantiene una honestidad poco común en la crítica musical, esa que él mismo define como un campo en ocasiones domesticado y con poca valentía.
Por sus páginas desfilan nombres propios de la música española e internacional —Sabina, Serrat, Dylan o los Rolling Stones—, pero más allá de las figuras, el verdadero protagonista es la mirada del periodista: lúcida, libre y sin concesiones. Manrique aplica el mismo bisturí con el que disecciona, de forma quirúrgica, una memoria colectiva que se va perdiendo, así como la deriva de un periodismo que, con demasiada frecuencia, ha cedido ante la promoción o la complacencia.
“El mejor oficio del mundo” es, así, todo un ejercicio de memoria, una fotografía generacional y una declaración de principios. A caballo entre la autobiografía y el ensayo, Manrique da fe de una ética que hoy por hoy es rara en el periodismo: la de aquel que escribe porque ama la música y, sobre todo, porque confía en la palabra como herramienta de verdad. Un libro imprescindible para comprender la cultura pop de las últimas décadas y, también, para recordar por qué, a pesar de todo, este sigue siendo, en realidad, el mejor oficio del mundo.

