
El Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira abrió oficialmente este jueves su 48ª edición con el tradicional acto de inauguración y el izado de las banderas de las naciones celtas, una ceremonia que volvió a simbolizar el carácter internacional de un encuentro que, a lo largo de casi medio siglo, se ha convertido en una de las principales referencias europeas de las músicas de raíz.
La Plaza Isabel II acogió un acto en el que la música estuvo presente de principio a fin. La Escola de Gaitas de Ortigueira fue la encargada de abrir la ceremonia con un desfile muy aplaudido por el numeroso público congregado, seguida por diversas actuaciones que representaron la diversidad cultural que caracteriza al festival. Músicos gallegos, asturianos, escoceses, irlandeses y bretones fueron alternándose con las intervenciones institucionales, ofreciendo una pequeña muestra del espíritu que dominará los próximos días.
Uno de los momentos destacados fue la intervención de Sofía García en su estreno como presidenta de la Escola de Gaitas de Ortigueira. García reivindicó el papel de la escuela como uno de los pilares fundamentales del festival y puso el acento en la importancia de la formación y la transmisión del patrimonio musical a las nuevas generaciones. También recordó que los talleres del festival permitirán acercarse a distintas tradiciones musicales y dancísticas del mundo celta, reforzando una de las señas de identidad históricas de Ortigueira: la participación activa del público y el aprendizaje compartido.
Por su parte, el director del festival, Alberto Balboa, destacó la amplitud de la programación de este año, una de las más extensas de las últimas ediciones, con más de un centenar de actividades repartidas entre conciertos, talleres, encuentros culturales, exposiciones y propuestas familiares. Balboa subrayó además la presencia de destacados nombres internacionales como el canadiense Yves Lambert o los estadounidenses Solas, junto a numerosas bandas de gaitas y agrupaciones procedentes de diferentes territorios celtas.
La inauguración contó también con las actuaciones del dúo escocés Johnny & Blaen, el ballet irlandés North Coast Irish Dance, los asturianos Diego Lobo y Juan Maújo —ganadores del prestigioso trofeo del Festival Intercéltico de Lorient en 2024— y una formación bretona de gaitas y percusión, configurando un recorrido musical por distintas expresiones de la cultura celta contemporánea.
Uno de los discursos más significativos fue el del alcalde de Ortigueira, Valentín Calvín, quien aprovechó la proximidad del cincuentenario del festival para reflexionar sobre el concepto de tradición y sobre la responsabilidad de cada generación en la conservación y renovación del patrimonio cultural. El regidor recordó que dentro de dos años el certamen celebrará su 50 aniversario y defendió la necesidad de seguir construyendo el futuro del festival sin perder de vista sus raíces.
La clausura del acto llegó con uno de los momentos más emblemáticos de cada edición: el izado de las banderas de las ocho naciones celtas al son del himno gallego interpretado por la Escola de Gaitas de Ortigueira. Un gesto cargado de simbolismo que sirvió para dar paso a la primera de las cuatro grandes noches de conciertos y a un fin de semana en el que la localidad volverá a recibir a decenas de miles de visitantes llegados de toda Galicia, del resto de España y de numerosos países europeos.



