
Con su trabajo en una de las míticas bandas de los años 70, The Incredible String Band, revolucionó el panorama musical de la época, convirtiendo la banda en una de las más importantes del género.
Diez canciones, siete de composición propia y tres versiones entre las que se incluyen temas firmados por The Band y Syd Barret, componen el repertorio de este disco, un trabajo personalísimo que en gran medida nos devuelve al compositor personal e inquieto, más cercano a la estética de los años inmediatamente posteriores a la String Band que a la faceta de profundización en la música tradicional en la que se zambulló tras la separación del grupo.
Una propuesta en la que, además de diez canciones servidas en vinilo y cd, facilita un acercamiento a su obra pictórica y a una serie de textos que incluyen tanto sus pensamientos como explicaciones sobre la creación de esas pinturas.


Me alegra mucho saber que este gran músico sigue en activo y publicando cosas. Ahora hace falta que venga en concierto por estas tierras para que podamos disfrutar de nuevo de su música en directo. ¡Aupa Robin!