El cuarto disco del grupo recoge once temas en euskera y castellano donde Mielotxin explora nuevas sonoridades, acercándose a la tímbrica acústica.
En su cuarto trabajo, la banda navarra homenajea al etnomusicólogo Alan Lomax, cuyas grabaciones han sido fuente de inspiración para su creación, además de contar con una selección de canciones populares.
Tras una fase de cambios y reinvención, Mielotxin edita Alan Lomax in Memoriam en busca de sonidos perdidos.
Para esta grabación Mielotxin amplía su formato a cuarteto con nuevos miembros en las percusiones (Salva Tarazona) y el contrabajo (Xabi Folch).
Comienza una nueva etapa con un nuevo espectáculo de directo acompañado de los dantzaris Oinarin, apostando como siempre por mostrar que la música popular y la modernidad son una buena combinación.