
O Xardín
Música máxica 2025
O Xardín, el nuevo trabajo de Sangre de Muérdago, es un disco que pertenece a un territorio simbólico, casi ritual, que invita a cruzar un umbral más que a consumir una colección de canciones. Dieciocho años después de su nacimiento, el proyecto liderado por Pablo Caamiña Ursusson alcanza aquí una madurez expresiva que refuerza su condición de rara avis dentro del folk contemporáneo europeo.
La riqueza instrumental —guitarras, zanfona, nyckelharpa, violonchelo, clarinete o percusión tradicional— vuelve a estar al servicio de una narrativa espiritual que el grupo ha ido depurando con el paso del tiempo. Junto a Georg Börner, Xoel López, Saúl Nogareda y la presencia casi totémica de Inga Scheibel, el sonido de la banda se despliega con naturalidad, sin necesidad de subrayados.
De entre el conjunto, cuatro piezas sobresalen como ejes del discurso. La apertura con A Porta funciona como un auténtico rito de paso: sonidos de la naturaleza y una instrumentación que crece lentamente, como si el oyente atravesara esa puerta hacia un espacio íntimo y sagrado. En A Chave, una de las claves conceptuales del álbum, se plantea esa búsqueda de lo oculto y lo esencial; no en vano Manuel Rivas habla de una “llave” que abre zonas secretas del ser.
El núcleo emocional llega con O Que Mora No Lume, probablemente una de las composiciones más intensas del disco. El fuego, como símbolo de transformación, articula una pieza de gran carga emocional, donde la delicadeza instrumental convive con una profundidad casi ritual. Por su parte, O Xardín, tema homónimo con la participación de Priscila da Costa, actúa como centro simbólico del álbum: una alegoría del mundo como jardín compartido, tan bello como frágil frente a la codicia humana.
Más allá de estos momentos, el disco se percibe como un todo orgánico, donde cada pasaje contribuye a un viaje interior que oscila entre la contemplación y la introspección. Musicalmente, Sangre de Muérdago continúa explorando ese territorio que algunos etiquetan como neofolk o dark folk, aunque aquí la oscuridad nunca es absoluta: siempre hay una luz de fondo, una voluntad de trascendencia.
Lejos de modas o fórmulas, O Xardín reafirma a la banda como una de las propuestas más personales del folk europeo contemporáneo. Un trabajo que no busca la inmediatez, sino la conexión profunda. Un jardín sonoro que, para revelarse, exige tiempo, silencio y escucha atenta.

