
Mestranzo
Autoproducido 2025
Tradición viva, emoción sin fecha de caducidad
Con Mestranzo, Manu Sequera no entrega solo un disco: propone una experiencia sensorial que huele a campo abierto, a plantas aromáticas, a polvo de caminos y a memoria. Inspirado en el mestranzo —hierba ibérica humilde y curativa— este álbum es, en cierto modo, una recolección de melodías silvestres: músicas que crecían al borde del olvido y que el autor recoge con mimo para devolverlas al presente con nuevo perfume.
Desde su Extremadura natal y con la mirada abierta a todo el mapa sonoro peninsular, Sequera hilvana un trabajo de raíces hondas y alas amplias. No es un arqueólogo del folklore, sino un cantor que escucha el eco de las voces antiguas y responde con voz propia. Ahí está, por ejemplo, Virgen de la salud, escrita durante la pandemia como un canto íntimo de consuelo, o Viva niña, una pieza vibrante basada en las coplas de pandero de Arroyo de la Luz, que suena a fiesta y reivindicación.
En A la tu ventana se asoma a la ronda como rito amoroso y colectivo. A mayo, por su parte, nos traslada a la huerta murciana y sus cuadrillas, pero desde una paleta más introspectiva, casi confesional. Hay también reinterpretaciones que cruzan territorios: del norte llega El agua de limón (Cantabria), del sur La cruz de Almonaster la Real (Andalucía), y de nuevo al oeste con Los caleranos, basados en una grabación de García Matos, que aquí se transforman con respeto y libertad.
Una de las piezas más bellas es La rogativa, donde la tradición religiosa se filtra por la sensibilidad de Sequera hasta adquirir una dimensión casi ancestral, con resonancias de música antigua. En vellón vellón —inspirada en su propia vivencia como veterinario rural— sumerge al oyente en la épica callada de la trashumancia, entre percusiones y voces que suenan a tierra y a oficio.
La producción, dirigida por Pedro Pérez, es contenida pero luminosa, con arreglos que nunca pesan pero sí envuelven. Acompañan músicos de solvencia y sensibilidad como Iván Mellén, Diego Salamanca, Sofía Canals, Pedro Gómez, Pedro Contreras o Carmen Miranda, entre otros. La grabación, cuidada al detalle, se completa con un diseño visual del ilustrador Guridi que prolonga esa poética de lo silvestre y lo invisible.
Mestranzo no busca espectacularidad ni virtuosismo gratuito: su fuerza está en lo esencial, en el temblor emocional de una voz que conoce el silencio del campo, en el rescate de lo que parecía olvidado y sin embargo nos pertenece. Es un disco que respira autenticidad, compromiso y belleza, y que confirma a Manu Sequera como una de las voces más singulares del nuevo folk ibérico.

