
Laberinto de Luz
Karonte 2025
Cuarenta años de carrera no es algo que se celebre todos los días, y menos con la vitalidad y la audacia que Juan Carmona destila en Laberinto de Luz, su nuevo álbum. Este trabajo no es solo un hito en su trayectoria, sino una declaración sonora que reafirma a Carmona como uno de los pilares del flamenco contemporáneo, un artista que se atreve a traspasar fronteras sin perder ni una pizca de su esencia.
Desde el primer acorde, Laberinto de Luz nos sumerge en una aventura sonora que se mueve con maestría en la encrucijada del flamenco, el jazz y los ritmos latinos. La guitarra del francés, virtuosa y siempre emotiva, se convierte en el hilo conductor de este viaje, dialogando con una paleta de sonidos y voces que enriquecen cada composición. Las colaboraciones son, sin duda, uno de los puntos fuertes de este álbum. Contar con una leyenda como Al Di Meola ya es un lujo, y su aporte es tan brillante como cabría esperar. Pero la verdadera joya reside en la diversidad y profundidad de las voces femeninas que aparecen, desde el cante gitano más puro hasta el scat jazz, rindiendo un sentido homenaje a la riqueza del timbres y sensibilidades vocales. Nombres como Montse Cortés, María Peláe o Rocío Valencia aportan una calidez y una fuerza inigualables.
Juan Carmona no solo es un guitarrista excepcional, sino también un compositor de gran envergadura. Todos los temas de Laberinto de Luz son de su autoría, y en ellos se percibe una madurez creativa que le permite construir piezas complejas, pero a la vez accesibles. El álbum, con una duración concisa que invita a la escucha repetida, fluye con una ligereza que contrasta con la profundidad de sus arreglos. Es un trabajo que, sin perder la exigencia artística, se muestra más cercano y disfrutable para un público amplio.
La capacidad de Carmona para crear puentes entre estilos y culturas es patente en cada nota. Su flamenco, de raíz andaluza, se nutre de influencias jazzísticas, brasileñas y orientales, creando un sonido universal que trasciende géneros. Como bien apunta el propio Al Di Meola: «Este álbum magníficamente producido destaca composiciones contemporáneas que envuelven cada pieza con una atmósfera cautivadora, siempre llevada por la magnífica guitarra de Juan».
Laberinto de Luz no es solo un disco, es una invitación a perderse en un mundo de sonoridades luminosas, donde la tradición y la modernidad se fusionan en una armonía sutil. Cuarenta años después de empuñar por primera vez la guitarra, Juan Carmona sigue demostrando que el flamenco es un arte vivo, en constante evolución, y que él es uno de sus más apasionados y elocuentes embajadores.

