
Intimate
Elemental Music 2026
En Intimate, Andrea Motis apuesta por un formato contenido y cercano, alejándose de producciones más amplias para centrarse en la esencia de las canciones. Es un disco pensado para escucharse con calma, donde cada tema avanza sin prisas y donde el silencio y los pequeños matices tienen tanto peso como las notas. La intención es clara: priorizar la emoción y la honestidad por encima del virtuosismo.
El repertorio combina estándares de jazz, canciones folk, bossa nova y chanson francesa, construyendo un conjunto variado pero coherente. Motis revisita canciones de autores tan distintos como Chico Buarque, Amy Winehouse o Georges Brassens, adaptándolas a un formato íntimo que unifica estilos y épocas bajo una misma mirada personal.
La música brasileña ocupa un lugar destacado en el disco. Beatriz se presenta con una interpretación sobria y elegante, respetando el tono melancólico del tema original. En O Meu Amor, la cantante opta por una lectura contenida, dejando que la letra y el ritmo natural del idioma marquen el carácter de la canción. Algo parecido ocurre en Preconceito y Flor de Lis, donde la voz avanza con suavidad sobre arreglos mínimos que refuerzan la sensación de cercanía. Temas como Retrato Em Branco e Preto o Senhorinha completan este bloque aportando continuidad y una atmósfera serena al conjunto.
La influencia francesa aparece en Je Me Suis Fait Tout Petit, una elección que encaja bien con el tono general del álbum. Motis respeta el espíritu original de Georges Brassens y lo traslada a un contexto sencillo, con una interpretación cercana y sin excesos, apoyada en un fraseo natural y poco artificio.
En este recorrido, Andrea Motis está acompañada por un equipo reducido pero muy bien elegido. Las guitarras de Josep Traver y Jurandir Da Silva aportan calidez y sostienen el discurso con discreción, mientras que el violonchelo de Jaques Morelenbaum añade profundidad y un color muy ligado a la tradición brasileña. La propia Motis alterna voz y trompeta, utilizando esta última de forma medida, sin buscar protagonismo, como un complemento más del clima íntimo del disco.
La producción refuerza esa idea de cercanía, apostando por la claridad y evitando arreglos recargados. Todo está al servicio de la canción y de la interpretación.
En conjunto, Intimate muestra a Andrea Motis en un momento de madurez artística, cómoda moviéndose entre distintos estilos sin perder coherencia. Es un disco tranquilo, honesto y bien construido, que no busca sorprender, sino conectar con el oyente desde la sencillez y la proximidad.

