Zitarrosa: un cómic con un superhéroe nada convencional

26/05/2014 - Fernando Marinelli
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Para delinear un retrato sobre la obra y la personalidad de Alfredo Zitarrosa, “el Gardel uruguayo”, el guionista de la misma nacionalidad, Rodolfo Santullo y el dibujante argentino Max Aguirre - dueños ambos de una nutrida trayectoria en sus respectivas especialidades- eligieron un formato poco convencional: el cómic.
Zitarrosa

Zitarrosa murió el 17 de enero de 1989. Según el parte médico, de peritonitis. Según la leyenda, de tristeza. Sus necrológicas lo describieron como “un símbolo de la canción uruguaya en el mundo, un maestro y abanderado de la generación del ´60 en la música popular y un clásico que entró en la historia de la música latinoamericana”.
Como ninguno de los autores conoció al artista, salvo a través de los discos que escuchaban sus padres, recurrieron  a testimonios y anécdotas de vida de personas más o menos cercanas a la figura del cantautor, las ficcionaron para llenar los huecos que esos relatos dejaban vacíos y les dieron forma de viñetas. Así, pergeñaron un volumen que está tan lejos de ser biográfico como hagiográfico, pero que resulta tan ameno y atractivo que se lee de un tirón.
A través de ocho historias delineadas con trazo severo pero emotivo, los autores van armando un puzzle donde se filtran datos históricos breves pero precisos  y se cuelan naturalmente las letras de las canciones más recordadas de Zitarrosa. Un puzzle que, pese a su síntesis y arbitrariedad, termina por desvelar todas las facetas de la compleja y múltiple personalidad del protagonista.
Allí están el cantor de la voz grave, el gesto adusto y el infaltable traje negro; el militante comunista que -como corresponde- se afilió y desafilió al partido; el fumador empedernido; el bebedor de whisky; el exiliado político; el artista que era capaz de cantar gratis pero le pagaba a los músicos de su bolsillo.
Hay también un capítulo curioso que retrata la entrevista que Zitarrosa le hizo a su compatriota, el escritor Juan Carlos Onetti, durante su paso por el  periodismo. Y otro de gran fuerza dramática, dedicado a una presentación en el exilio en la que Zitarrosa canta sobre imágenes de la dictadura militar uruguaya.
 
ZITARROSA-comic
Al final del libro, un puñado de interesantes testimonios de personalidades que conocieron a Zitarrosa completa esta emotiva y afectuosa semblanza del autor de “Doña Soledad”, “El candombe del olvido”, “El violín de Becho” y muchas otras canciones que ya forman parte del acervo cultural del Uruguay y de Latinoamérica toda.
Después de leer esta obra, los que ya conocen la música de Zitarrosa sentirán deseos de volver a escuchar sus discos. Y los que no, seguramente tratarán de encontrarlos. Yo, ahora que terminé de leerla, me voy a cebar otro mate mientras escucho esta canción que no figura en sus páginas, pero que complementa maravillosamente el retrato de esta leyenda de la música uruguaya. Es del argentino Alejandro Del Prado, quien fue durante mucho tiempo uno de los guitarristas de Alfredo Zitarrosa, y se llama, precisamente, “Zitarroseando”.
Con su pajarita
Llamada Juanita
Y su mariposa
Marrón de madera
Su guitarra negra
Su gato del perro
Su loro en el hombro
Su remo de palo
Su puente de fierro
Con su voz de otro
Su flor de papel
Con su jopo y su “vintén”
Con su miel
Y su “gomina”
Su onda entre Humphrey y Artigas
Su luz cenital,
De almacén y bar
Con su Jaguar
Y su fusil
Con sus “Struchs”
Y su Contreras
Su truco en su mesa
De Michoacán
Su Carla Moriana
Su María Serena
Su caja automática
Por la carretera
Casi a ciento ochenta
Guitarrón, octava,
Segunda y primera
Escuchando un cassette
De Juceca.
Su “tapín” con “jetra” y corbata
Su ingrata jaqueca
Su tierna sonrisa
Su camisa blanca
Y pañuelo de seda
Su pastel de papas
Con Chabuca en Lima,
O en Chiapas
Aquel campanario
Al final del Adagio,
Con Dioni, Don Julio,
Aboytes, Guarneros,
Caíto y ya basta,
Sombrero de paja
Con gafas urbanas
Con su nostalgia campesina
Su pasión marxista
Su blues oriental
Su mate de hueso
Su sándalo herido
Perfumando exilios
Zambita cantale
Al muchacho prohibido
No sin pero sí
Que con sin ton ni son,
Digo sin pero con, motivo
Por eso te pido
Zambita cantale
Decile al oído
Qué triste y que lindo,
Qué alegre es el vuelo
De los “ignoritos”
Que silbando van
Que silbando vienen
Ah, por el éter del mundo
Ah, por la plata del río
Ay, mi cantor uruguayo
Yo te acuso de argentino.
En el bis de tu destino,
Para y por siempre
Al cantar, cantando,
Yo te voy a acompañar
Porque no puedo dejar
De alfredear
zitarroseando
ZITARROSA loco rabia
Zitarrosa
Guión: Rodolfo Santullo.
Dibujos: Max Aguirre.
Loco Rabia Editora. Colección Charquito, nº 10.
120 páginas, 16 x 23 cm, color.

Hay 2 comentarios. ¿Quieres dejar el tuyo?

  1. Alicia Márquez

    Excelente reseña. Gran cantor, que además de todo, también era locutor. Y se le notaba al hablar.

     
     
    • Fernando

      Gracias por tu comentario, Alicia. Zitarrosa se merecía este libro.

       
       

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