El festival Barnasants de cantautores celebra 25 años de resistencia

07/02/2020 - Ferran Riera
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Con un sentido homenaje a la figura y la obra de Ovidi Montllor, de quien este año se conmemoran los 25 años de su muerte, fue inaugurado el pasado 24 de enero el 25 festival BarnaSants. De forma simbólica, el encuentro dedicado a la canción de autor volvía al local donde inició su larga marcha, las Coxteres de Sants de Barcelona, un lejano 1996, prácticamente con el culo al aire, pero con muchísimas ganas de constituirse en barricada reivindicativa de un género musical que por aquel entonces vivía momentos de crisis provocada por el desinterés y la marginación provocada por las diferentes administraciones y los medios de comunicación afines.
barnasants

Ante un recinto lleno hasta la bandera, se presentó el espectáculo Ovidi 25, protagonizado por David Fernández, David Caño, Mireia Vives y Borja Penalba, que rinde homenaje al artista de Alcoi a través de algunas de sus canciones. Pero no se trataba únicamente de interpretar una selección de versiones suyas, sino que el repertorio también incluyó temas de otros autores, así como un recuerdo a la escritora recientemente desaparecida Isabel-Clara Simó, paisana de Ovidi, y además contó con la participación del guitarrista Toti Soler -compañero durante muchos años del autor de Homenatge a Teresa- y del cantante también alcoyano Alfons Olmo.

La propuesta fue densa e intensa, y se alargó durante casi dos horas y media, lo cual provocó algunos altibajos en su desarrollo, ya que las pausas entre canción y canción, amenizadas por las intervenciones de Fernández, lastraron su progresión. Por suerte, el buen quehacer de Vives y Penalba, que estuvieron pletóricos, salvó la sesión.

Ovidi 25 se volvió a representar al día siguiente en Centelles, y a los largo de los dos próximos meses se podrá ver en cinco localidades más de los Países Catalanes (consultad la programación completa de la convocatoria en la web barnsants.com).

El festival dedicado a la canción de autor, que fue pre-inaugurado el 10 de enero por el veterano Pi de la Serra, tomó velocidad de crucero el mismo último fin de semana de enero, con las actuaciones de Joanjo Bosk y Joaquín Carbonell, y se prolongará hasta el 26 de abril con un total de 135 recitales repartidos por locales de Catalunya, el País Valencià y las Illes Balears, incluyendo además un concierto en Cuba, concretamente el de Karel García y Los D, que presentarán un disco editado por el propio BarnaSants el próximo 11 de abril en La Habana.

Per Camps, director del festival, está exultante. Sus palabras, como siempre, se atropellan en su boca y luchan por abrirse paso en una avalancha de declaraciones que cuesta recoger. Preguntado por el balance que hace de este primer cuatro de siglo del encuentro, contesta: “En 1996 solo hicimos nueve conciertos. La canción de autor estaba fatal. No es que ahora esté mucho mejor, pero entonces casi había desaparecido, o la querían hacer desaparecer. De aquellos nueve conciertos hemos pasado a los 135 de este año con un proyecto que alcanza a todos los territorios de lengua catalana. Por eso creo que el BarnaSants se ha convertido en una referencia indiscutible, y no solo aquí; también en Europa y en Latinoamérica. Desde este punto de vista, sí que podemos decir que se han cumplido las expectativas a partir de las cuales comenzamos. Pero mantener este proyecto cultural tiene un coste, principalmente económico. Los recortes de hace unos años todavía nos hacen daño. No obstante, hemos resistido como hemos podido, y si el BarnaSants se mantiene es porque los que estamos detrás le dedicamos más horas que un reloj. La buena noticia es que no nos equivocamos. El ciclo es una herramienta, es la referencia más clara de la canción de autor”.

Camps describe la situación de este sector musical a mediados de los años noventa: “Hace 25 años, los cantautores estaban desaparecidos, como los republicanos en las cunetas. La política oficial era conservadora y no interesaban aquellas propuestas artísticas que tenían contenido y ponían en solfa la hegemonía dominante. Esto pasó en Catalunya y en el resto de pueblos ibéricos. Aquí hicieron un sandwich entre el pujolismo y la postmodernidad socialista. Los cantautores fueron arrinconados y solo resistieron aquellos que previamente habían conseguido suficientes seguidores. Si el mismo Serrat no hubiese logrado ese status de comercialidad también habría sido marginado, porque entonces se impuso la amnesia y a nadie le interesaban Antonio Machado o Miguel Hernández. Y los que no consiguieron esta condición o bien malvivieron o fueron marginados. El ejemplo más evidente es Ovidi Montllor”.

Volviendo al presente, “desde el punto de vista de la creatividad, 25 años después la situación es excelente. Nunca había habido tantos hombres y mujeres cantando. ¿Pero qué pasa? En el BarnaSants se presentan muchas propuestas que desgraciadamente después no tienen continuidad. Por eso es necesario un Ateneu de la Cançó, porque es una vergüenza democrática de después de 40 años todavía no exista, tanto para el ayuntamiento de Barcelona como para la Generalitat de Catalunya, como que tampoco haya redes o circuitos que permitan programaciones estables alrededor del territorio, con ciclos de cantautores, de folk, de jazz. Habría que mantener contactos con las concejalías de Cultura de los municipios para incentivar las audiciones para la infancia y los adolescentes, Porque la música comercial ya la escucharán a través de los diversos canales de difusión, pero estos géneros lo tienen más difícil para llegar al público, y eso forma parte de la música popular del país, ¡Es fundamental! La canción de autor es imprescindible porque no hay otro estilo en que la letra y la música sean tan importantes a la vez. Ahora bien, insisto, el panorama actual de propuestas es inigualable, es brutal”.

Pere Camps opina que la contribución del BarnaSants para salvar esta situación ha sido clara: “Mantener a los cantautores vivos. Mantener viva la canción. El festival es la primera barricada en defensa de la canción de autor; una barricada de resistencia y de referencia a la vez. Por eso es tan importante, y por eso hemos llegado a los 25 años”.

A lo largo de estas dos décadas y media, el ciclo no ha dejado de crecer, en el tiempo y en el espacio. ¿Cómo ha sido posible esta expansión? “No hubiéramos podido llegar hasta aquí sin las complicidades: de los cantautores, de los periodistas, de los técnicos de cultura de muchos sitios, también de algunos concejales… Hemos creado una red, Por eso, hace años que al BarnaSants no lo denominamos festival, porque esta palabra ha sido ocupada por los festivales de entretenimiento y sus marcas. El BarnaSats es ahora un proyecto de cultura en red, es el gran encuentro de la canción de autor. Pero volviendo a la historia, durante los primeros ocho o nueve años se trató de picar piedra. Ahora también, por supuesto, pero entonces casi no existían las ayudas públicas. El déficit se amortizaba con mi trabajo como productor musical y road manager. Por eso hemos vivido todo un proceso dialéctico, con un mínimo de teoría y mucha acción, y en el transcurso de esta acción, a partir de la propia experiencia, vas cambiando y poniéndote nuevos objetivos. El concepto gramsciano de intelectual colectivo ha estado bien claro. Yo juego del papel de motor, pero evoluciono a partir de las interconexiones que me permiten avanzar y acabar programando conciertos en todos los Países Catalanes. En definitiva, el BarnaSants es una propuesta privada con vocación de servicio público. Al respecto, tengo que decir que nunca que me he considerado un empresario”.nçó, pero también es importante mantener la estabilidad de la estructura del BarnaSants. También es el momento de reconsiderar nuestras fuentes de financiación. Las ayudas públicas son insuficientes y siempre llegan tarde. Esta falta de financiación, unida a una inestabilidad provocada porque cada año las administraciones no saben que cantidades nos destinarán, nos obliga a reconfigurar la cuestión buscando socios y socias que nos quieran dar su apoyo formando parte de la Amical del BarnaSants, que no ha de ser pasiva, sino activa, como una asociación de activistas por la canción de autor, como un instrumento de lucha que reivindique la cultura como elemento para la transformación social. Por eso hemos abierto una campaña de micromecenazgo con la plataforma goteo.org. Y todo eso va ligado a la demanda de un Ateneu de la Cançó que tenga una programación estable. Si tienes un local de referencia como este en Barcelona, es mucho más fácil generar una red de ateneos de la canción por todo el territorio. Esta sede debería ser como un faro que iluminara la necesaria red de programación estable en nuestro país. Para mi, este Ateneu no solo debería programar conciertos; también debería incluir un centro de documentación, organizar talleres, ser un lugar de encuentro e intercambio, un espacio polivalente donde, por ejemplo, se puedan presentar libros relacionados con la canción de autor”.

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¿Qué te anima a impulsar la creación de una Amical del BarnaSants i de un Ateneu de la Cançó? “De cara al futuro es necesario un cambio, un relevo generacional. Hay que cerrar una etapa y marcarse nuevos objetivos. Y el principal es un espacio para el Ateneu de la Ca

Por lo que respecta a esta edición número 25 del mencionado “proyecto de cultura en red”, ¿qué convocatorias destacaría su responsable? “Esta edición se caracteriza porque hay mucha producción propia, empezando por el mismo homenaje inaugural a Ovidi, que también incluye otro espectáculo, Va de Ovidi, impulsado por el Institut del Tetare (teatro Ovidi Montllor de Barcelona, 23 de febrero). Por ejemplo, hace dos años encargué a Jabier Muguruza y Bernardo Atxaga que hicieran un libro-disco que finalmente se presentará aquí (teatro Joventut de l’Hospitalet, 7 de febrero). A Pedro Burruezo, que se mueve en el terreno del sufismo, le pedí que hiciera una cosa de contenido erótico (Auditori Barradas de l’Hospitalet, 9 de febrero). Reivindicaremos a Guillermina Motta con el concierto colectivo Una bruixa com nosaltres, que coordina Sílvia Comes (teatro Joventut, 15 de marzo). Hacemos una coproducción con el Taller de Músics dedicada a Carlos Cano, conducida por la contrabajista Giulia Valle (teatro Joventut, 6 de marzo). Maria del Mar Bonet actuará con la Big Band de Begues (teatro El Goula de Begues, 8 de febrero), homenajeando a Ovidi y al mallorquín Guillem d’Efak, que también hace 25 años que murió. Se presentará el nuevo espectáculo de la Orquestra Fireluche con Pau Riba (Auditori Barradas, 28 de febrero). El Mastuerzo y León Chávez Teixeiro celebrarán los 110 años de la revolución mejicana con las nuevas canciones insurgentes de su país (Auditori Barradas, 13 de marzo). También habrá un concierto sobre el Luis Eduardo Aute más clásico, que coordina Joan Isaac, con muchos inviatdos (Luz de Gas, Barcelona, 29 de febrero). Otra propuesta colectiva sería El Concert per la Vida, un homenaje al joven asesinado Guillem Agulló (Auditori de Barcelona, 26 de marzo, y un local a determinar de València, 14 de abril). Quiero destacar la presencia de la griega Maria Farantouri (teatro Joventut, 28 de marzo), que ha representado un esfuerzo impresionante. Y en general, daremos un buen repaso al panorama catalán de la canción de autor, y también del resto del Estado español, con el grupo Suburbano, que cumple 40 años (Auditori Barradas (15 de febrero); Pablo Guerrero (Auditori Barradas, 2 de febrero), Julia León (Auditori Barradas, 29 de marzo), Paco Ibáñez (teatro Joventut, 3 de abril), Ismael Serrano (teatro Plaza de Castelldefels, 7 de marzo)… Si te fijas, están representadas cuatro o cinco generaciones de cantautores”.

Además de estos conciertos seleccionados por Pere Camps, hay que tener en cuenta que muchas otras actuaciones tendrán lugar en el País Valencià i las Illes Balears, y que la programación del festival presenta dos miniciclos, como son el dedicado a la canción italiana, organizado en colaboración con la asociación Cose d’Amilcare, que incluye el homenaje Serrat Internacional (CAT de Barcelona, 4 de abril), y De trovadors i trovadores, un cartel específico que tiene a Cuba como país invitado, destacando dos recitales, el de Vicente Feliú (Luz de Gas, 6 de marzo) y el ya mencionado de Karel García en La Habana.

Pablo Guerrero - Lobos sin dueño, 2013 © Enrique Cidoncha

No podemos acabar este artículo sin la conclusión con que Pere Camps remata sus declaraciones: “El primer alimento no es el pan; el primer alimento es la cultura. Porque la cultura te hace autónomo y te da los elementos suficientes para poder fabricar el pan. Por eso, el cartel del BarnaSants de este año, que ha tenido tanto éxito que se ha agotado, dice, “La cultura es el kalashnikov del siglo XXI”.

(Este artículo fue publicado previamente en lengua catalana en la web de la revista Directa de periodismo cooperativo para la trasformación social).

EL FESTIVAL BARNASANTS DE CANTAUTORS CELEBRA 25 ANYS DE RESISTÈNCIA

Per Ferran Riera

Amb un sentit homenatge a la figura i l’obra d’Ovidi Montllor, de qui enguany ens commemoren els 25 anys de la seva mort, va ser inaugurat divendres passat el 25è festival BarnaSants. De forma simbòlica, la trobada dedicada a la cançó d’autor va tornar al local on va iniciar la seva llarga marxa, les Cotxeres de Sants, un llunyà 1996, amb una sabata i una espardenya, però sobretot, amb moltes ganes de constituir-se en barricada reivindicativa d’un gènere musical que llavors vivia moments de crisi provocada pel desinterès i la marginació provocada per les diferents administracions i els mitjans de comunicació afins.

Davant un recinte ple de gom a gom, es va presentar l’espectacle “Ovidi 25”, protagonitzat per David Fernández, David Caño, Mireia Vives i Borja Penalba, que ret homenatge a l’artista d’Alcoi a través d’algunes de les seves cançons. Però no es va tractar únicament d’interpretar un recull de versions seves, sinó que el repertori va incloure temes d’altres autors, així com un record a l’escriptora recentment desapareguda Isabel-Clara Simó, paisana de l’Ovidi, i va comptar amb la participació del guitarrista Toti Soler -company durant molts anys de l’autor d’”Homenatge a Teresa”- i del cantant també alcoià Alfons Olmo.

La proposta va ser densa i intensa i es va allargar ben bé durant dues hores i mitja, la qual cosa va provocar alguns daltabaixos en el seu desenvolupament, ja que les pauses entre cançó i cançó, amenitzades per les intervencions de Fernández, van llastrar la seva progressió. Per sort, els papers de Vives, amb la seva veu, i Penalba, amb la seva guitarra, van salvar folgadament la sessió.

“Ovidi 25” es va tornar a representar l’endemà, dia 25, a Centelles, i durant els pròxims dos mesos es podrà veure a cinc indrets més dels Països Catalans (consulteu la programació sencera de la convocatòria a la web barnasants.com).

El festival dedicat a la cançó d’autor, que va ser pre-inaugurat el 10 de gener per Pi de la Serra, va prendre velocitat de creuer el mateix cap de setmana passat, amb les actuacions de Joanjo Bosk i Joaquín Carbonell, i es perllongarà fins el 26 d’abril amb un total de 135 actuacions repartides per locals de Catalunya, el País Valencià i les Illes Balears, incloent a més un concert a Cuba, concretament el de Karel García y Los D, que presentarà un disc editat pel propi BarnaSants el proper 11 d’abril a l’Havana.

Pere Camps, director del festival, està content. Les seves paraules, com sempre, s’atropellen en la seva boca i lluiten per obrir-se pas en un allau de declaracions que costa de recollir. Preguntat pel balanç que fa d’aquest primer quart de segle de festival, contesta: “Al 1996 només vam fer nou concerts. La situació de la cançó d’autor estava fatal. No és que ara estigui molt millor, però llavors gairebé estava desapareguda, o la volien fer desaparèixer. D’aquells nou concerts hem passat als 135 d’enguany amb un projecte que abasta tots els territoris de llengua catalana. Per això crec que el BarnaSants ha esdevingut una referència indiscutible, i no només a casa nostra; també a Europa i a Llatinoamèrica. Des d’aquest punt de vista, sí que podem dir que s’han complert les expectatives a partir de les quals vam començar. Però mantenir aquest projecte cultural té un cost, principalment econòmic. Les retallades de fa uns anys encara ens fan mal. No obstant, hem resistit com hem pogut, i si el BarnaSants es manté és perquè els que hi som hi dediquem més hores que un rellotge. La bona notícia, però, és que no ens vam equivocar. El cicle és una eina, és la referència més clara de la cançó d’autor”.

Camps descriu la situació d’aquest sector artístic a mitjans dels anys noranta: “Fa 25 anys, els cantautors estaven desapareguts, com els republicans a les cunetes. La política oficial era conservadora i no interessaven aquelles propostes artístiques que tenien contingut i posaven en solfa l’hegemonia dominant. Això va passar a Catalunya i a la resta de pobles ibèrics. Aquí van fer un sandwitch entre el pujolisme i la postmodernitat socialista. El cantautors van ser arraconats i només hi van resistir aquells que prèviament havien aconseguit prou seguidors. Si el mateix Serrat no hagués aconseguit aquest status de comercialitat també hauria sigut marginat, perquè llavors van imposar l’amnèsia i a ningú l’interessava Antonio Machado o Miguel Hernández. I els que no van aconseguir aquesta condició o bé van malviure o van quedar marginats, i l’exemple més evident es l’Ovidi”.

Tornant al present, “des d’un punt de vista de la creativitat, 25 anys després la situació és excel·lent. Mai hi havia hagut tants homes i dones cantant. Però què passa? Al BarnaSants es presenten moltes propostes que malauradament després no tenen continuïtat. Per això cal un Ateneu de la Cançó, perquè és una vergonya democràtica que desprès de quaranta anys encara no existeixi, tant per l’ajuntament de Barcelona com per la Generalitat de Catalunya, com tampoc hi ha xarxes o circuits que permetin programacions estables arreu del territori, amb cicles de cantautors, de folk, de jazz… Caldria mantenir contactes amb les regidories de Cultura de les poblacions per incentivar les  audicions per a la mainada o els adolescents. Perquè la música comercial ja l’escoltaran pels diversos canals de difusió, però aquests gèneres ho tenen més difícil per arribar al públic, i això forma part de la música popular de casa nostra. És fonamental! La cançó d‘autor és imprescindible perquè no hi ha cap altre estil on la lletra i la música siguin tan importants alhora. Ara bé, insisteixo,  el panorama actual de propostes és inigualable, és brutal”.

Pere Camps opina que la contribució del BarnaSants per salvar aquesta situació ha sigut prou clara: “Mantenir els cantautors vius. Mantenir la cançó viva. El festival és la primera barricada en defensa de la cançó d’autor; una barricada de resistència i de referència alhora. Per això és tan important, i per això hem arribat als 25 anys”.

Al llarg d’aquestes dues dècades i mitja, el cicle no ha deixat de créixer, en el temps i en l’espai. Com ha estat, aquesta expansió? “No haguéssim pogut arribar on som sense les complicitats: dels cantautors, dels periodistes, dels tècnics de cultura de molts llocs, també d’alguns regidors… Hem creat una xarxa. Per això, fa anys que al BarnaSants no li diem “festival” perquè aquesta paraula ha sigut ocupada pels festivals d’entreteniment i les seves marques. El BarnaSants ara és un projecte de cultura en xarxa, és la gran trobada de la cançó d’autor. Tornant a la història, durant els primers vuit o nou anys es va tractar de picar pedra. Ara també, esclar, però llavors gairebé no hi havien ajuts públics. El dèficit s’eixugava amb la meva feina com a productor i road mànager. Per això hem viscut tot un procés dialèctic, amb un mínim de teoria i molta acció, i en el transcurs d’aquesta acció, a partir de la pròpia experiència, vas canviant i vas posant-te nous objectius. El concepte gramscià d’intel·lectual col·lectiu ha estat ben clar. Jo jugo el paper de motor, però evoluciono a partir de les interconnexions que em permeten avançar i acabar programant concerts arreu dels Països Catalans. En definitiva, el BarnaSants és una proposta privada amb vocació de servei públic. Al respecte, cal dir jo mai m’he considerat un empresari”.

Què t’anima a impulsar ara la creació d’una Amical del BarnaSants i d’un Ateneu de la Cançó? “De cara al futur calen canvis, un relleu generacional, de tancar una etapa i posar-ne nous objectius, I el principal és un espai per a l’Ateneu de la Cançó, però també és important mantenir l’estabilitat de l’estructura del BarnaSants. També és el moment de reconsiderar les nostres fonts de finançament. Els ajuts públics són insuficients i sempre arriben tard. Aquesta falta de finançament, unida a una inestabilitat provocada perquè cada any les administracions no saben quines quantitats ens destinaran, ens obliga a reconfigurar la qüestió, buscant socis i sòcies que ens vulguin donar suport formant part de l’Amical del BarnaSants, que no ha de ser passiva, sinó activa, com una associació d’activistes per la cançó d’autor, com un instrument de lluita que reivindiqui la cultura com element per a la transformació social. Per això hem obert una campanya de micromecenatge amb la plataforma goteo.org. I tot això va lligat amb la demanda d’un Ateneu de la Cançó que tingui una programació estable. Si tens un local de referència com aquest a Barcelona, és molt més fàcil generar un xarxa d’ateneus de la cançó arreu del territori. Aquesta seu hauria de ser com un far que il·lumini la necessària xarxa de la programació estable al nostre país. Per a mi, aquest Ateneu no només hauria de programar concerts; també hauria d’incloure un centre de documentació, organitzar tallers, ser un punt de trobada i intercanvi, un lloc polivalent on, per exemple, es puguin presentar llibres relacionats amb la cançó d’autor”.

Pel que fa a aquesta edició número 25 de l’esmentat “projecte de cultura en xarxa”, que en destacaria el seu responsable? “Aquesta edició es caracteritza perquè hi ha molta producció pròpia, a més del mateix homenatge inaugural a l’Ovidi, que també inclou un altre espectacle, “Va d’Ovidi”, impulsat per l’Institut del Teatre (teatre Ovidi Montllor de Barcelona, 23 de febrer). Per exemple, fa dos anys vaig demanar a Jabier Muguruza i Bernardo Atxaga que fessin un llibre-disc que es presentarà al febrer (teatre Joventut de l’Hospitalet, 7 de febrer). Al Pedro Burruezo, que es mou pel terreny del sufisme, li vaig demanar que fes una cosa de contingut eròtic (Auditori Barrades de l’Hospitalet, 9 de febrer). Reivindicarem la Guillermina Motta amb el concert col·lectiu “Una bruixa com nosaltres” que coordina la Sílvia Comes (teatre Joventut, 15 de març). Fem una coproducció amb el Taller de Músics dedicada a Carlos Cano conduida per la contrabaixista Giulia Valle (teatre Joventut, 6 de març). La Maria del Mar Bonet actuarà amb la Big Band de Begues (teatre El Goula de Begues, 8 de febrer),  homenatjant l’Ovidi i el mallorquí Guillem d’Efak, que també fa 25 anys que va morir. Es presentarà el nou espectacle de l’Orquestra Fireluche amb Pau Riba (Auditori Barradas, 28 de febrer). El Mastuerzo i León Chávez Teixiero celebraran els 110 anys de la revolució mexicana amb les noves cançons insurgents del seu país (Auditori Barradas, 13 de març). També hi haurà un concert sobre el Luis Eduardo Aute més clàssic, que coordina Joan Isaac, amb molts convidats (Luz de Gas, Barcelona, 29 de febrer). Un altre espectacle col·lectiu serà El Concert per la Vida, en homenatge a Guillem Agulló (Auditori de Barcelona, 26 de març, i un local a determinar de València, 14 d’abril). Vull destacar la presència de la grega Maria Farantouri (teatre Joventut, 28 de març), que ha representat un esforç brutal. I, en general, farem un bon repàs al panorama català de la cançó d’autor, i també de la resta de l’Estat Espanyol, amb el grup  Suburbano, que fa 40 anys (Auditori Barradas, 15 de febrer) Pablo Guerrero (Auditori Barradas, 2 de febrer), Julia León (Auditori Barradas, 29 de març), Paco Ibáñez (teatre Joventut, 3 d’abril), Ismael Serrano (teatre Plaza de Castelldefels, 7 de març)… Si et fixes, hi ha representades quatre o cinc generacions de cantautors”.

A més d’aquests concerts seleccionats per Pere Camps, cal tenir en compte que moltes altres actuacions tindran lloc al País Valencià i a les Illes Balears, i que la programació del festival presenta dos minicicles, com són el dedicat a la cançó italiana organitzat en col·laboració amb l’associació Cose d’Amilcare, que inclou l’homenatge “Serrat Internacional” (CAT de Barcelona, 4 d’abril), i “De trovadors i trovadores”, un cartell específic que té a Cuba com a país convidat, destacant-ne dos recitals, el de Vicente Feliú (Luz de Gas, 6 de març) i el ja esmentat de Karel García a l’Havana.

No podem acabar sense la conclusió amb que Pere Camps rebla les seves declaracions: “El primer aliment no és el pa; el primer aliment és la cultura, perquè la cultura et fa autònom i et dona els elements suficients per poder fabricar el pa. Per això, el cartell del BarnaSants d’aquest any, que ha tingut tant d’èxit que ja no en queden, diu “La cultura és el kalàixnikov del segle XXI”.

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