
Casapalma regresa con “Jotas”, un segundo álbum en el que el dúo cántabro formado por Irene Atienza y Yoel Molina vuelve a sacudir los cimientos del folclore ibérico. Si con Montañesas sorprendieron reivindicando la canción montañesa como materia viva, ahora llevan la jota, uno de los géneros más identitarios del acervo peninsular, a un terreno electrónico, ravero y radicalmente contemporáneo.
El proyecto rompe con la imagen de una jota estática o cerrada, proponiéndola como un lenguaje fluido, líquido y en transformación, con capacidad de diálogo con los códigos musicales del presente. En este nuevo trabajo, Casapalma explora los ritmos y formas del baile “a lo suelto”, guiados por la pandereta, pero trenzándolos con texturas electrónicas que miran tanto a la vanguardia como a la pista de baile.
“Jotas” cuenta con la participación de Repion, que aporta su energía rockera en la viral El Pajarillo; Ruiseñora, que transforma un pasodoble campurriano en una experiencia rave; Cristina Len, que reviste una canción de ronda con sonoridades urbanas ; y Pablo Solo, que lleva el folclore a un universo progresivo y psicodélico de tintes setenteros.
Grabado, producido y mezclado por Yoel Molina en el Estudio Rural Las Zapateras, en el valle de Cabuérniga, y masterizado por Fernando Delgado en Pontevedra, el álbum se publicará en vinilo y CD, con una cuidada edición física.
La portada, concebida por el artista visual GLUX junto al folclorista Aurelio Vélez, rinde homenaje a la indumentaria tradicional pasiega. Inspirada en los motivos del paño picao —recortes de tela aplicados sobre fondo de distinto color—, la pieza fue cosida a mano y evoca las sabanillas y mantos con los que las mujeres de Luena y San Pedro adornaban las cuévanas para transportar a sus hijos.
Con Jotas, Casapalma firma un trabajo que reafirma la vitalidad del folclore y demuestra que sus códigos pueden reinventarse sin perder raíz, tendiendo puentes entre la tradición más profunda y la experimentación sonora más audaz.



