El festival Tradicionàrius apuesta por la estabilidad que le otorga la veteranía

10/01/2020 - Diariofolk
Vota
Comentarios: 0
Imprimir
Como cada año desde 1988, una vez pasados los Reyes Magos, el festival más madrugador de año levanta el vuelo. Se trata del Tradicionàrius, el encuentro internacional alrededor del folk, protagonizado principalmente por los sonidos enraizados en los Países Catalanes que tiene lugar en el Centre Artesà Tradicionàrius (CAT) de la villa de Gràcia, en la ciudad de Barcelona, entre el 10 de enero y el 3 de abril.
tradicionarius

Si le solicitamos un balance telegráfico de estos 33 años de vida del festival, su director, Jordi Fàbregas -músico de largo recorrido, actualmente en el grupo El Pont d’Arcalís-, es concluyente: “La respuesta ha de ser positiva a la vista de todo el trabajo que ha hecho tanta gente en los diversos apartados del ámbito de la música folk. En el sector hay efervescencia y ebullición, con un excelente nivel de músicos jóvenes muy bien preparados que hacen cosas arriesgadas y eclécticas. Pero la pregunta es si somos capaces de hacer visible en los medios de comunicación generalistas todo esto que está pasando. Realmente cuesta mucho, y esto es una batalla en la que hemos de continuar insistiendo día a día. Deberíamos tender a que lo que hacemos no fuera tan excepcional, sino un elemento más asiduo, más normal en la información musical”.

Desde otra perspectiva, así describe la situación el musicólogo Jaume Ayats en el texto introductorio que acompaña el programa de la nueva edición del ciclo: “Han sido necesarios más de 30 años para entender la importancia del festival, para entender la suerte que tenemos de disponer de una herramienta compartida y eficaz como esta. No hace falta decir que tener un año más la oportunidad de disfrutar de ella es uno de los milagros -¡de los tantos milagros que hemos tenido que inventar!- de este país nuestro, dividido entre estados y divisiones administrativas y que vive crudas realidades de pesos, de exilios y de represiones institucionalizadas. Es un lugar de encuentro, de intercambio y donde “se habla de vida”, como deseaba Ovidi [Montllor] y nos conjuramos para hacerlo posible. ¡No perdáis el tiempo, por favor, y serviros del Tradicionàrius! Despojaros de la pereza y, como decía Roviretes [el flabiolaire popular Josep Verdaguer (1920-1955)], no habléis de tradiciones: constituiros en su continuidad”.

Efectivamente, el Tradicionàrius, sus organizadores, sus músicos y su público se han convertido en el eslabón de la tradición que se nutre del pasado, vive el presente y se proyecta hacia el futuro, porque sin raíces no hay porvenir, y más cuando -a pesar de que Jordi Fàbregas salve el papel de la dirección general de Cultura Popular de la Generalitat- las administraciones y los medios de comunicación marginan una música que no es mejor ni es peor que las otras, pero es la nuestra. Y si no la cuidamos nosotros, ¿quién se encargará de hacerlo? Y si como sociedad somos incapaces de darle una continuidad, ¿quién lo hará?

Pues bien, la presente edición del festival no ofrece muchas novedades porque su programación vive desde hace tiempo una consolidada época de estabilidad y mantiene un conjunto de actos que por sí mismos se han convertido en tradicionales, como el Fin de Semana de las Islas Baleares (del 23 al 25 de enero), protagonizado p0r la quema de los Foguerons en las plazas de Gràcia; o la Noche de las Tierras del Ebro (6 de marzo), en la que los tortosinos Quico el Célio, el Noi i el Mut de Ferreries organizan su fiesta, en esta ocasión acompañados de otros músicos de sus comarcas; o las sesiones de folk de los sábados al mediodía en los mercados del distrito; o las matinales dominicales con espectáculos familiares (2 y 9 de febrero); o las sesiones de música improvisada en torno a la tradición que dirige Marcel Casellas (cada miércoles del 5 de febrero al 1 de abril).

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl 10 de enero, la inauguración del 33 Tradicionàrius tendrá este año un carácter muy especial ya que, tras el tradicional pasacalles a cargos de los grupos Kabum y Guirigall, se celebrará un concierto dedicado al acordeonista vasco Kepa Junkera, un buen amigo de los Países Catalanes y de su folk que ahora hace un año sufrió un grave ictus del que todavía se está recuperando. El homenaje contará con la participación de un buen puñado de amigos del trikitixalari: Josep Maria Ribelles, Ballaveu, TXEC, El Pont d’Arcalís, Guillem Balaz & Marta Rius y Guillem Anguera. Y a continuación se presentará Gaizca Project con su repertorio de músicas gallegas, vascas y catalanas.

Preguntado sobre la capacidad de innovación del festival, Jordi Fàbregas cree que “sí que hemos arriesgado. En cada edición hemos presentado propuestas arriesgadas. Este año hacemos los Conciertos a pie de escenario. Son conciertos que se salen de lo que es habitual. También se hacen propuestas de colaboración con otras disciplinas artísticas, como la danza o la música electrónica. Yo creo que no estamos sentado esperando que lleguen las innovaciones, sino que las acogemos e incluso las potenciamos”.

La principal novedad del festival consiste en la organización de los citados Conciertos a pie de escenario, es decir, una serie de actuaciones de pequeño formato que protagonizarán Arnau Obiols (16 de enero), Jordi Molina & Joan Diaz (6 de febrero), Quirze & Marc Egea (13 de febrero), La Companyia Minimíssima (12 de marzo ) y Manu Sabaté (2 de abril). Otra iniciativa que se presenta por primera vez y que va más allá de los límites del ciclo es el programa de difusión de la música tradicional Escuelas en el CAT (del 9 al 27 de marzo), un proyecto de futuro que, a partir del curso 2020-2021 pretende llegar a tantas escuelas como sea posible.

El director del Tradicionàrius explica que esta “es una propuesta que de momento consistirá en una prueba piloto con las escuelas de Gràcia y que más adelante se podría extender a toda la ciudad de Barcelona. Se trata de hacer conocer de dónde viene nuestra música, cuál es su procedencia, cuál es la manera de entenderla, cómo es su sonoridad… Y también de demostrar de demostrar que hay posibilidades de desarrollar procesos creativos. Estamos muy ilusionados, pero se ha de ir paso a paso, sin prisas. Además, este programa lo llevará a cabo un colectivo de músicos jóvenes, de estas nuevas generaciones que están surgiendo, que precisamente están preparando un congreso sobre el estado del sector del folk que tendrá lugar en el CAT entre el 17 y el 19 de abril”.

Lo que no representa ninguna novedad es la expansión del Tradicionàrius por el territorio, ya que el ciclo colabora en diversas iniciativas vinculadas a la música folk que se extienden por Catalunya. Este año se trata del Garrotxinàrius de Olot (1 de febrero), La Violinada d’Argelaguer (7 y 8 de febrero), el Rubrifolkum de Sant Boi de Llobregat i el Folkestostes de Girona (del 6 al 8 de marzo) y la Robeftñiada de Torroella de Montgrí (28 de marzo).

En 2020, el Tradicionàrius también conmemorará dos aniversarios muy especiales: los 40 años de los Grallers de l’Acord (31 de enero) y los 25 de la muerte de Ovidi Montllor, con un concierto de los valencianos El Diluvi (20 de marzo). Curiosamente, no obstante, disminuye el número de actividades organizadas conjuntamente con el festival de canción de autor BarnaSants, con el que solo se programará un concierto, el del grupo Aires Formenterencs (16 de febrero), y prácticamente desaparecen las salidas fuera del CAT, ya que en esta edición tan solo habrá una: la presentación del dúo de cornamusa y órgano formado por Francesc Sans y Josep Mateu que tendrá lugar el 15 de febrero en la cercana iglesia de Santa María.

Por lo que respecta al resto de actuaciones hay que citar las del grupo Riu celebrando su décimo aniversario (17 de enero); dos formaciones veteranas como El Pont d’Arcalís y La Portàtil FM (18 de enero); el arpista Josep Maria Ribelles con unos cuantos invitados (1 de febrero); Germà Negre & Els Sons Essencials, que estrenarán La Moreneta (7 de febrero); los italianos Na Fuoia y Aires del Montseny (8 de febrero); la Muixeranga de Barcelona y Sis Veus (15 de febrero); el baile de carnaval con So Nat y Els Quatrevents (21 de febrero); las mallorquinas Joana Gomila y Laia Vallès (27 de febrero); el espectáculo de danza Socarrel (28 de febrero); Ballaveu y el dúo francés Absynthe (29 de febrero); la cantante Marta Rius (1 de marzo); La Coixinera (13 de marzo); los gallegos Os Chotos (15 de marzo);los también gallegos Xabier Diaz & Adufeiras de Salitre (21 de marzo); el grupo Marala (22 de marzo); el Quartet Brossa (26 de marzo); el Cor País Meu (27 de marzo), y la fiesta de bailes griegos con la banda Taximi (28 y 29 de marzo). En la mayoría de estos conciertos, así como en los que se celebrarán a pie de escenario, se presentarán nuevos discos.

La clausura del 33 Tradicionàrius se celebrará el próximo 3 de abril, con el tradicional pasacalles de los grupos de cultura popular de Gràcia y la actuación del nuevo proyecto de fusión Flabiol i Rumba.

Para acabar, Jordi Fàbregas insiste en desmentir la existencia de unos supuestos límites del festival y del local que lo acoge, el CAT: “Nunca hemos pretendido convertirnos en un ghetto. Otra cosa es cómo se pueda recibir lo que hacemos y difundimos por parte de los denominados creadores de tendencias, los que deciden qué es i no es moderno, que se mueven a partir de una especie de burbujas que están funcionando constantemente, pero si demasiada reflexión. Lo que queremos es que este sector tenga suficiente actividad y mucha vida propia. El principal objetivo del festival Tradicionàrius es que todo este esfuerzo de creación e innovación se visibilice”.

(Este artículo también se ha publicado en catalán en la web de la revista alternativa Directa)

El festival Tradicionàrius aposta per l’estabilitat que li atorga la veterania

Com cada any des del 1988, un cop passat Reis, el festival musical més matiner de l’any aixeca el vol. Es tracta del Tradicionàrius, la trobada internacional a l’entorn del folk, protagonitzada principalment pels sons arrelats als Països Catalans, que té lloc al Centre Artesà Tradicionarius (CAT) de la vila de Gràcia, a Barcelona, entre el 10 de gener i el 3 d’abril.

Si li demanem un balanç telegràfic d’aquests 33 anys de vida del festival, el seu director, Jordi Fàbregas -músic de llarg recorregut, actualment al grup El Pont d’Arcalís-, és concloent: “La resposta ha de ser positiva davant tota la feina que ha fet tanta gent en els diversos apartats de l’àmbit de la música folk. Al sector hi ha efervescència i ebullició, amb un excel·lent nivell de músics joves molt ben preparats fent coses arriscades i eclèctiques. Però la pregunta és si som capaços de fer visible als mitjans de comunicació generalistes tot això que està passant. Realment costa molt, i això és una batalla on hem de continuar insistint dia a dia. Hauríem de tendir a que el que fem no fos tan excepcional, sinó un element més assidu, més normal en la informació musical”.

Des d’una altra perspectiva, així descriu la situació el musicòleg Jaume Ayats al text introductori que acompanya el programa de la nova edició del cicle: “Han calgut més de 30 anys per entendre la importància del festival, per entendre la sort que tenim de disposar d’una eina compartida i eficaç com aquesta. No cal dir que tenir un any més l’oportunitat de gaudir-ne és un dels miracles –dels tants miracles que hem hagut d’inventar!– d’aquest nostre país, tan llarg i estret, escampat entre estats i divisions administratives i que viu crues realitats de presos, d’exilis i de repressions institucionalitzades. Hi és un lloc de trobada, d’intercanvi i on ‘es parla de vida’, com desitjava l’Ovidi i ens conjurem a fer possible. No perdeu el temps, sisplau, i feu servir el Tradicionàrius! Esbandiu la mandra i, com deia en Roviretes [el flabiolaire popular Josep Verdaguer (1920-1995)]-, no parleu de tradicions: sigueu-ne la continuïtat”.

Efectivament, el Tradicionàrius, els seus organitzadors, els seus músics i el seu públic han esdevingut la baula de la tradició que es nodreix del passat, viu el present i s’aboca cap al futur, perquè sense arrels no n’hi ha un demà, i més quan -malgrat que Jordi Fàbregas salvi el paper de la direcció general de Cultura Popular de la Generalitat- les administracions i els mitjans de comunicació bandegen i marginen una música que no és millor ni pitjor que les altres, però és la nostra. I si no en tenim cura nosaltres, qui en tindrà? I si com a societat som incapaços de donar-li continuïtat, qui ho farà?

Doncs bé, la present edició del festival no ofereix gaires novetats perquè la seva programació viu des de fa temps una consolidada època d’estabilitat i manté tot un seguit d’actes que per sí mateixos s’han convertit en tradicionals, com el Cap de Setmana de les Illes Balears (del 23 al 25 de gener), protagonitzat per la crema dels Foguerons a les places de Gràcia; o la Nit de les Terres de l’Ebre (6 de març) on els tortosins Quico el Célio, el Noi i el Mut de Ferreries organitzen la seva festa, en aquesta ocasió acompanyats d’altres músics ebrencs; o les sessions de folk dels dissabtes als migdia als mercats del districte; o les matinals dominicals amb espectacles familiars (2 i 9 de febrer); o els vespres de música improvisada a l’entorn de la tradició que dirigeix Marcel Casellas (cada dimecres del 5 de febrer a l’1 d’abril).

El 10 de gener, la inauguració del 33 Tradicionàrius tindrà aquest any un caire molt especial ja que, després del tradicional seguici a càrrec dels grups Kabum i Guirigall, se celebrarà un concert dedicat a l’acordionista basc Kepa Junkera, un bon amic dels Països Catalans i del seu folk que ara fa un any va patir un greu ictus del que encara s’està recuperant. L’homenatge comptarà amb la participació d’una bona colla d’amics del trikitixalari: Josep Maria Ribelles, Ballaveu, TXEC, El Pont d’Arcalís, Guillem Ballaz & Marta Rius i Guillem Anguera. I tot seguit es presentarà Gaizca Project amb el seu repertori de músiques gallegues, basques i catalanes.

Preguntat sobre la capacitat d’innovació del festival, Jordi Fàbregas creu que “sí que hem arriscat. A cada edició hem presentat propostes de risc. Enguany fem els Concerts arran d’escenari. Són concerts que se surten del que és habitual. També es fan propostes de col·laboració amb altres disciplines artístiques, com la dansa o amb la música electrònica. Jo crec que no estem asseguts esperant que arribin les innovacions, sinó que les acollim i fins i tot les potenciem”.

La principal novetat del festival consisteix en la organització dels esmentats Concerts arran d’escenari, és a dir, una sèrie d’actuacions de petit format que protagonitzaran Arnau Obiols (16 de gener), Jordi Molina & Joan Díaz (6 de febrer), Quirze & Marc Egea (13 de febrer), La Companyia Minimíssima (12 de març) i Manu Sabaté (2 d’abril). Una altra iniciativa que es presenta per primera vegada i que va més enllà dels límits del cicle és el programa de difusió de la música tradicional Escoles al CAT (del 9 al 27 de març), un projecte de futur que, a partir del curs 2020-2021 pretén arribar a tantes escoles com sigui possible.

El director del Tradicionàrius explica que aquesta “és una proposta que de moment consistirà en una prova pilot amb les escoles de Gràcia i que més endavant es podria estendre a tota la ciutat de Barcelona. Es tracta de fer conèixer d’on ve la nostra música, quina és la seva procedència, quina és la manera d’entendre-la, com és la seva sonoritat… I també de demostrar que hi ha possibilitats de desenvolupar-ne la creació. N’estem molt il·lusionats, però s’hi ha d’anar pas a pas, sense presses. A més, aquest programa es farà amb un col·lectiu de músics joves, d’aquestes noves generacions que estan sortint, que precisament estan preparant un congrés sobre l’estat del sector del folk que tindrà lloc al CAT entre el 17 i el 19 d’abril”.

El que no representa cap novetat és l’expansió del Tradicionàrius al territori, ja que el cicle col·labora amb diverses iniciatives vinculades a la música folk que s’estenen arreu de Catalunya. En aquesta ocasió es tracta del Garrotxinàrius d’Olot (1 de febrer), La Violinada d’Argelaguer (7 i 8 de febrer), el Rubrifolkum de Sant Boi de Llobregat i el Folkestoltes de Girona (del 6 al 8 de març) i la Robertíada de Torroella de Montgrí (28 de març).

Al 2020 el Tradicionàrius també commemorarà dos aniversaris molt especials: els 40 anys dels Grallers de l’Acord (31 de gener) i els 25 de la mort d’Ovidi Montllor, amb un concert dels valencians El Diluvi (20 de març). Curiosament, però, minva el nombre d’activitats organitzades conjuntament amb el festival de cançó d’autor BarnaSants, amb qui només es programarà un concert, el del grup Aires Formenterencs (16 de febrer), i pràcticament desapareixen les sortides a fora del CAT, ja que en aquesta edició tan sols n’hi haurà una: la presentació del duet de cornamusa i orgue format per Francesc Sans i Josep Mateu que tindrà lloc el 15 de febrer a la propera església de Santa Maria.

Pel que fa a la resta d’actuacions cal esmentar les del grup Riu celebrant el seu desè aniversari (17 de gener); dues formacions veteranes com El Pont d’Arcalís i La Portàtil FM (18 de gener); l’arpista Josep Maria Ribelles amb uns quants convidats (1 de febrer); Germà Negre & Els Sons Essencials, que estrenaran “La Moreneta” (7 de febrer); els italians Na Fuoia i Aires del Montseny (8 de febrer); la Muixeranga de Barcelona i Sis Veus (15 de febrer); el ball de carnaval amb So Nat i Els Quatrevents (21 de febrer); les mallorquines Joana Gomila i Laia Vallès (27 de febrer); l’espectacle de dansa “Socarrel” (28 de febrer); Ballaveu i el francès Duo Absynthe (29 de febrer); la cantant Marta Rius (1 de març); La Coixinera (13 de març); els gallecs Os Chotos (15 de març); els també gallecs Xabier Diaz & Adufeiras de Salitre (21 de març); el grup Marala (22 de març); el Quartet Brossa (26 de març); el Cor País Meu (27 de març), i la festa de balls grecs amb la Banda Taximi (28 i 29 de març). En la majoria d’aquests concerts, així com en els d’arran d’escenari, es presentaran nous discos.

La cloenda del 33 Tradicionàrius se celebrarà el proper 3 d’abril, amb la tradicional cercavila de les colles de cultura popular de Gràcia i l’actuació del nou projecte de fusió Flabiol i Rumba.

Per acabar, Jordi Fàbregas insisteix a desmentir l’existència d’uns suposats límits del festival i del local que l’acull, el CAT: “Mai hem pretès convertir-nos en un ghetto. Una altra cosa és com es pugui rebre això que fem i difonem per part dels anomenats creadors de tendències, els que decideixen que és i no és modern, que es mouen partir d’una mena de bombolles que estan funcionant constantment, però sense gaire reflexió. El que volem és que aquest sector tingui prou activitat i molta vida pròpia. El principal objectiu del festival Tradicionàrius és que tot aquest esforç de creació i innovació es visibilitzi”.

Etiquetas:
 

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.