Vini Maio: Dr. Jekyll y Mr. Hide tocando a dúo

20/03/2014 - Por Fernando Marinelli
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Si bien él mismo se define como un “cantautor de rock americano en castellano, con aromas de blues y country”, resulta difícil etiquetar a Vini Maio, pseudónimo de Vicente Carrasco. Músico, ingeniero de sonido, profesor y bloguero, este alicantino que hace una década decidió trasladarse a Madrid para encontrar un hueco en la industria de la música no elude las preguntas, pero sí los encasillamientos. En diálogo con Diariofolk nos da unas pistas sobre su próximo álbum, pero nos deja con las ganas de escucharlo.
Vini Maio

Fotografía: Eva Contreras
Pregunta: ¿Vini Maio o Vicente Carrasco? ¿Ambos son la misma persona?
Respuesta: Vini Maio es el “alter ego” de Vicente Carrasco, se trata de una especie de dicotomía creativa al estilo del Dr. Jekyll y Mr. Hide. Mr. Maio libera los instintos subyacentes del hemisferio derecho…
P: ¿Cómo fueron tus comienzos?
R: El primer lustro en Madrid lo dediqué devotamente a Indras, el grupo que me vió crecer y me proporcionó un éxito limitado, pero un aprendizaje casi infinito. La segunda parte de la década la invertí en componer música para televisión y publicidad, lo que me ha servido para ampliar el espectro de mi concepción creativa.
No recuerdo cómo ni cuándo escribir canciones se convirtió en una necesidad vital. Conseguir que acordes, melodía, arreglos y letras queden grabados en un soporte físico es como disfrutar del paisaje y los aromas de un viaje a ritmo pausado. Crear en solitario y de forma autónoma tiene sus ventajas y también sus inconvenientes, pero sobre todo proporciona la capacidad de revindicarse a uno mismo, de revindicar al autor, al guitarrista y al productor por encima de la voz del artista.
Me gustan las dualidades. Creo que no hay una esencia única para las cosas del universo.
P: ¿Cómo definirías tu música?
R: Esta es la pregunta más difícil de todas. No querría caer en la autocomplacencia, así que invito al que tenga interés a juzgar por sí mismo.
P: ¿Quiénes son tus referentes musicales?
R: Clapton es mi ídolo y principal referencia: “frontman”, ícono de la guitarra y mito viviente, todo en uno. Por otro lado, mis listas de reproducción suelen incorporar a Petty, Sheryl Crow, John Mayer y por supuesto clásicos como Dylan o The Beatles.
P: Cuéntanos un poco sobre tu próximo disco…
R: Puedo decirte que ya he comenzado la grabación y tengo decidido su título: se llamará “Indios y vaqueros”. Aún faltan ajustar algunos detalles, porque trabajo de un modo un poco errático, en el que voy grabando, componiendo y rematando letras a la vez. No hay un orden lógico de procesos. Ya te dije que Mr. Maio era un tanto especial (risas). A pesar de este desorden estructurado hay unas líneas maestras que tengo claras: se trata de un disco muy acústico, buscando una instrumentación más orgánica y con arreglos que escarben un poco en la música de raíz del rock y del folk, incluso tomando prestadas recetas cajún, country o bluegrass. “Lou Bayou”, por ejemplo, que es el último tema que acabo de producir, va claramente en esta dirección.
 Indios y vaqueros pretende ser una pequeña reflexión acerca de que no existe una única verdad absoluta.
P: ¿Por qué “Indios y vaqueros”?
R: Como ya te habrás dado cuenta, me gustan las dualidades. Creo que no hay una esencia única para las cosas del universo, vivimos en una continua lucha de intereses y emociones, desde nuestras propias contradicciones humanas hasta el escenario socio-político global. En España sabemos mucho de esto, somos un país irremediablemente dividido en bandos contrarios. “Indios y vaqueros” pretende ser una pequeña reflexión acerca de que no existe una única verdad absoluta, siempre hay maneras diferentes de abordar las situaciones y las ideas, incluso uno mismo puede cambiar de opinión respecto a un tema concreto y no pasa nada. Lamentablemente los sectores más rancios y reaccionarios de la política y la religión españolas deberían tomar nota… somos millones de ciudadanos los que estamos exhaustos de su doble moral de “vaqueros de día” e “indios de noche”, sobre todo cuando nos legislan retrógradamente con leyes como la del aborto o recortando los presupuestos a la dependencia, la educación o la sanidad.
P: ¿Qué cambió entre Doce, tu disco anterior, y éste? ¿Y qué no cambió?
R: Como te decía antes, “Indios y vaqueros” pretende ser más acústico, más enraizado en la música popular norteamericana. Y espero, como se suele decir, más maduro. Ambos discos tienen en común que fueron auto-producidos de cabo a rabo. No cambió la forma de trabajar: errática, heterodoxa e independiente.
P: ¿Qué músicos te acompañan en el disco?
La verdad es que mis discos son bastante escasos en cuanto a personal… pero en éste quiero contar con buenos amigos, como ya hice en “Doce”. De momento, puedo anticiparte que colaborará David García con su violín desde Estocolmo.
P: ¿Tienes pensado dónde presentarlo?
R: Aún es pronto para pensar en ello, pero probablemente sea en un trocito de la nube y con algunos conciertos en Alicante y en Madrid.
P: ¿Cómo observas el panorama actual de la música popular en España? ¿Se puede vivir de la música hoy día?
R: Se puede, pero hay que encontrar el hueco y trabajar mucho cada día. En España hay que ser polivalente para sobrevivir, hay que tocar en directo, componer música para TV, publicidad, teatro o cine, escribir canciones para otros artistas, impartir clases, controlar tu marketing y finanzas, hacer crecer los contactos… Estoy un poco cansado de los discursos derrotistas y anquilosados en el pasado, pienso que hay que ser proactivo y, desde luego, no esperar ningún contrato millonario. La cultura del pelotazo, afortunadamente, quedó desintegrada por la crisis.
Para componer lo principal es tener alerta los sentidos. La llama que prende la mecha de las historias está en la calle.
P: ¿Y dónde te ubicas tú en ese panorama?
R: Pues en el de trabajar duro a diario y no parar de reinventarme, no creo que exista otra manera de progresar en cualquier profesión o actividad.
P: ¿Qué cosas te inspiran para componer?
R: Una vez más tengo una especie de sistema binomial: de un lado las vivencias diarias relacionadas con mi mujer, amigos, familia, trabajo… y por otro lado las imágenes ficticias que surgen de la imaginación, en las que incorporo cosas del mundo real, aunque ni yo mismo me de cuenta hasta que las canciones reposan un tiempo. Creo que lo principal- y más importante- es tener alerta los sentidos. La llama que prende la mecha de las historias está en la calle, en ese paisaje que añoras, en el aroma del café o en las conversaciones de la cola del supermercado; esos son los puntos de partida.


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