Néstor Basurto: “Tango y folclore pueden convivir a la perfección”

08/09/2017 - Por Fernando Marinelli
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Si tuviésemos que definir con una sola palabra a Néstor Basurto esa palabra sería, sin duda, prolífico. El autor, compositor, intérprete, guitarrista, cantante, arreglista, director y productor artístico argentino proviene de una familia de músicos y cantores y descubrió su vocación cantando en el patio de su casa, cuando era aún muy pequeño. Desde sus inicios a los ocho años como cantor en el club de su barrio, acompañado por su padre y sus tíos, integró innumerables grupos de la talla artística de Los Andariegos y el Quinteto Ventarrón y ha compuesto, tocado y grabado con las más prestigiosas figuras de la poesía y la música de su país.
Basurto

Pocos días después de presentarse en Buenos Aires en formato de quinteto –junto a Leandro Pitu Marquesano (piano), Víctor Carrión (flauta, saxos y aerófonos), Agustín Eduardo Marquesano (bajo) y Luciano Scalera (batería)– Basurto conversó con Diariofolk y nos dejó estas impresiones.

–Acabas de presentarte en Buenos Aires en formato de quinteto, ¿qué te ha llevado a volver a esa formación? ¿es la primera vez que te acompañan estos músicos o los conocías de antes?

–En realidad siempre estoy apegado a distintas formaciones, tanto ésta como la de cuarteto de tango. Estos músicos que me acompañan, además de trabajar conmigo en diversos proyectos, son amigos de toda la vida.

 –¿Por qué elegiste invitar a Daniel Maza?

–Por la misma razón que di en la respuesta anterior. Además de ser uno de los músicos que más admiro, Daniel es un gran amigo desde hace muchos años y también hemos trabajamos juntos en otros proyectos.

–A lo largo de tu carrera te has movido constantemente entre el tango y el folclore, ¿por qué esa elección? ¿pueden convivir ambos géneros o cada uno conlleva exigencias particulares a la hora de interpretarlo?

–En realidad no puedo decir que haya sido por elección, más bien es por lo que han generado en mi música los distintos referentes de cada género y los distintos trabajos realizados. Mi padre cantaba tangos y mi madre folclore y he trabajado dentro de los dos géneros como cantor, productor, arreglador o músico sesionista.

Creo que los dos géneros pueden convivir a la perfección ya que los dos están tremendamente emparentados y podría darte mil ejemplos como el de Gardel, al que todo el mundo identifica con el tango, pero las primeras cosas que grabó fueron en realidad tonadas y estilos.

–Y si tuvieras que decantarte por uno de esos géneros, ¿por cuál lo harías?

–¡Ufff! Qué difícil, amigo. Con la mano en el corazón, la verdad es que no podría dejar ninguno.

–En la escena musical argentina se oye frecuentemente hablar de la falta de nuevos autores, ¿hasta qué punto esto es así? ¿hay desconocimiento, pereza por investigar o temor a asumir riesgos con obras desconocidas por el público?

Creo que hay un desconocimiento muy grande y también creo que es casi una frase hecha. Hay en distintos puntos del país una gran cantidad de autores y compositores de una magnitud tremenda, gente muy joven haciendo de nuestra música una verdadera tarea de compromiso. Pero como en todos los tiempos hay también mucha gente que busca el aplauso fácil haciendo de la música un estereotipo del facilismo.

–Tienes cincuenta años, puede decirse que eres un hombre joven. Sin embargo, tienes una carrera sumamente variada y prolífica. ¿Cuándo y cómo descubriste tu vocación musical?

–Mi vocación verdadera nació a los 13 años, fue en ese momento de la vida cuando decidí que quería andar con este “destino de cuerdas”, como dice la canción que cantábamos Los Andariegos.

–¿Esa trayectoria estuvo signada por una búsqueda?

–La búsqueda es de todos los días y es absolutamente musical, no es de ninguna otra índole. La música es el motor de mis días.

–Además de tu actividad artística, sabemos que llevas a cabo una intensa actividad pedagógica a lo largo de toda la Argentina y diversos países, brindando talleres y seminarios, ¿Por qué la docencia? Si miramos esa actividad en términos de costo/beneficio, ¿cuál sería en tu caso el resultado?

–Si bien recién descubrí la docencia a los 30 años, entendí que podía transmitir mis conocimientos como autodidacta. Me llena de satisfacción ver a mis alumnos de hace diez años y sorprenderme con su crecimiento. Ese es el resultado.

–En cuanto a tu actividad como productor, ¿se mantiene o está en un receso?

–Mi actividad como productor se fue incrementando a medida que fueron pasando los años debido a mi compromiso y honestidad con la música. En este momento me encuentro produciendo dieciocho discos distintos.

–En tu carrera, como ya apuntamos, has acompañado a muchos colegas, integrado diversas formaciones y participado en infinidad de proyectos, ¿cuál de todas esas etapas recuerdas con más cariño o te produce más nostalgia?

–Es difícil elegir una, te puedo enumerar varias: Los Andariegos, Quinteto Ventarrón, Del Amor, los Pájaros y la Gente con Hamlet Lima Quintana, Las Voces del Sur –a mis diecisiete años–, Los Mejores de la Cuadra; las madrugadas en el Café Homero con Rubén Juárez… ¡Y mejor paro aquí, porque hay que terminar esta entrevista!

 

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