Mikel Urdangarin: “La música tiene que volar, traspasar fronteras, ser libre”

02/06/2017 - Por Álvaro Feito
Vota
Comentarios: 0
Imprimir
Acaba de editar recientemente “Margolaria”, un nuevo disco en su ya amplia discografía. Mikel Urdangarin ha dejado de ser el “secreto mejor guardado” de la nueva canción en euskera para convertirse, por derecho propio, en una voz singular y genuina, sin ataduras ni deudas de ningún tipo.
Mikel urdangarin 2

Un cantante en busca de su mundo poético y musical que surge de un entorno y de un país, pero que se expresa con todas las garantías de un camino trazado con paso firme en pos de una singularidad manifiesta. Todo se traduce en textos y músicas de nuevo cuño, y es allí donde su voz personal y única se asienta con fervor. No le debe nada a nadie. Su obra ha de juzgarse desde sus propios parámetros. Y va ganando adeptos y seguidores día a día. Es un personaje ya muy querido en Euskal Herria.

Pregunta: Mikel, háblanos un poco de Margolaria, en términos globales. Esta colección de diez nuevas canciones abunda en tu línea lírica, intimista y al mismo tiempo musicalmente extravertida por momentos e introspectiva en otros. ¿Cuál ha sido tu planteamiento general al encarar esta grabación?

Busco una serie de canciones que rezumen frescura, vitalidad, pasión y en toda esta búsqueda manda la intuición

Respuesta: Tras una gira de casi dos años en solitario, con Margolaria regreso al formato de banda. Esto implica otra manera de enfrentarse a las canciones. A la hora de componer, constantemente me acompañan los sonidos de la banda, batería, bajo, violín, etc. Compongo en soledad, con la ayuda de mi guitarra, pero en mi cabeza van apareciendo estos sonidos, se van formando los paisajes, los tonos e intensidades. Visualizas aquello que luego tendrá forma sólida. Procuro que la intuición esté al mando en esta fase compositiva, mucho más que la consciencia y la planificación. Busco una serie de canciones que rezumen frescura, vitalidad, pasión y en toda esta búsqueda manda la intuición. Persigo un viaje, ese que va de la contención a la liberación, de la intención a la emoción. Para cuando me junto por primera vez con la banda ya siento que tengo claro qué quiero transmitir en este disco.

Pr:  La canción Margolaria que da título al disco es especialmente intensa y musicalmente muy rica, con un “in crescendo” que emociona y arrebata por su preciosa y algo sofisticada improvisación final. ¿Cómo te surge esta canción, de que experiencia te llega, qué has pretendido plasmar en ella?

Musicalmente, creo que una de las virtudes de este disco es su dinámica, contener y liberar, ser livianos para luego ser intensos

R: ¡Gracias! Probablemente, en esta canción se da el momento más intenso del disco. Ocurre que, en la larga transición final, los instrumentos convergen en una especie de orgía musical donde parece que la canción se ha emancipado, se desentiende de la lógica, de la ciencia y adquiere un carácter más animal, menos racional. Se abandona, se deja caer, no tiene miedo al abismo…al mismo tiempo, la letra habla del proceso creativo; “cuando los ojos se cierran, cuando muere el pensamiento, entonces todo empieza, todo se ilumina, todo nace, todo se expande”. Y me doy cuenta de que entre lo que digo y lo que suena se establece un vínculo muy intenso. Pretendo que el proceso creativo esté más cerca de la intuición, puro reflejo animal, que de la planificación, de la dirección consciente.

margolaria

Pr: La excelente banda que te acompaña es factor decisivo en tu actual música. ¿Qué te ha dado este grupo, que te ha añadido personal y artísticamente? ¿Cómo trabajáis las sesiones en grupo?

R: Todos reman en la misma dirección: siempre a favor de la canción. Esa es la prioridad y no el lucimiento personal. Pero siempre desde un equilibrio, desde la conversación. Para que se note su aportación no siempre es necesario estar presente. Y estos músicos saben ausentarse, renuncian a tocar y al mismo tiempo se significan y dan fuerza a su voz con ese silencio. Musicalmente, creo que una de las virtudes de este disco es su dinámica, contener y liberar, ser livianos para luego ser intensos. La sucesión de atmósferas abiertas y otras más densas. Pero la banda está muy presente. Siento que han sido muy generosos conmigo. (1)

Pr: Tu canto vocal, de tesitura muy especial y muy personal, parece cambiar un tanto del directo al estudio de grabación. En este último caso, creo (puedo estar equivocado, naturalmente) predomina la búsqueda, la “investigación” (digámoslo así) de sus posibilidades creativas. En el directo me pareció entender una línea expresiva más directa, más encaminada a agradar al personal. Ambas líneas me parecen válidas. Pero, ¿no hay cierta impostación vocal en tus directos, eso que se llama “cantar para la galería”? Dicho sea, con todos los respetos.

El bertsolarismo forma parte de mí, ha sido alimento y escuela, de tal modo que lo llevo conmigo, sí o sí

R: No lo veo así. Puede que en los últimos directos la voz haya pecado de cierta falta de frescura y eso sin duda te limita. Si la voz está fatigada pierde timbre, pierde graves, medios y agudos y tu capacidad de expresión merma. Eso es lo que ocurre. De tal modo que a la hora de cantar estás limitado. Pero yo siempre procuro imprimir a la voz la mayor expresión posible, en matices e intensidades, sea en estudio o en directo.

Pr: Sin embargo, tu espectáculo actual en directo funciona, y muy bien, en su nivel de comunicación con el público. Prima la inmediatez. El disco requiere un mayor esfuerzo, una concentración de parte del oyente. La recompensa gratificante merece el pequeño esfuerzo…

R: Probablemente, el disco sea algo más refinado que el directo. Pero lo bueno es que uno y otro se diferencien. Hoy en día, cuesta encontrar gente que haga una escucha intensa de un disco, que bucee en él…no abunda esa especie, no. El directo se distingue por su fuerza y visibilidad. La transmisión se solidifica, el público observa y siente la construcción inmediata de aquello que ha escuchado antes. Y, con un poco de suerte, la magia aparece…

Mikel urdangarin

Pr: ¿Cómo ves tu propia evolución personal, musical y estéticamente en lo artístico? Creo que hiciste algunos primeros pinitos como “bertsolari”. De ser así, ¿qué te queda de aquel mundo, en lo que le es más propio, lo poético, lo expresivo, lo comunicativo? ¿Deberíamos considerarte un “bertsolari” de nuevo cuño, propio del siglo XXI, o estás ahora en un terreno musical muy diferente de aquel?

R: Estoy en ese último terreno. Pero el bertsolarismo forma parte de mí, ha sido alimento y escuela, de tal modo que lo llevo conmigo, sí o sí. Musicalmente siempre he sido un oyente muy abierto, nunca me he cerrado a estilos o tendencias. Me gusta lo atemporal, lo clásico, la tradición renovada, la raíz…

No me considero heredero y sucesor de nadie. Me considero portavoz de mi propia voz

Pr: ¿Te consideras heredero y sucesor, de alguna manera, de la gran línea de música y canción euskaldunas de los últimos 30 años? No solo de los grandes cantautores (Benito Lertxundi, Mikel Laboa, Txomin Artola, Xabier Lete, Imanol Larzábal, y tantos otros) sino también de los grupos o solistas que han seguido la senda acústica y también la algo más “rockera” (Itoiz, Haizea, Ganbara, por supuesto Oskorri, Korrontzi, Ruper Ordorika, Ken Zazpi…hasta llegar a Olatz Zugasti, Xarnege o los hermanos Muguruza? ¿Dónde te ves tú en ese panorama general, en ese contexto de música surgida por y para el pueblo vasco?

R: No me considero heredero y sucesor de nadie. Me considero portavoz de mi propia voz. Esa voz forma parte del mundo musical euskaldun y vasco que, a su vez, es parte de la música en el mundo. Me considero afortunado por poder ser parte de este mundo, por haber recibido las enseñanzas y bondades de los que me han precedido y de los que me acompañan hoy día. Y así me muestro, canto y compongo en euskera, pero no necesariamente a un público euskaldun. No me interesa la endogamia. La música tiene que volar, traspasar fronteras, ser libre. Yo le canto al mundo o, al menos, a todo aquel que se acerque a escuchar. Es ahí donde yo me sitúo.

 

————————-

NOTAS.- (1) La banda de Mikel Urdangarin la componen en la actualidad : Ángel Celada (batería), Koldo Uriarte (piano, teclado), Jon Cañaveras (bajo), Rafa Rueda (guitarras) y Nika Bitchiasvili (violín). En el disco han colaborado también Alison Keable y Maria Amolategi (voces). Todas las canciones, letra y música de M.U. También hay dos contribuciones de los escritores Xabier Amuriza y Gerardo Markuleta.

Etiquetas:
 

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>