Mara Aranda. Geografías de la diaspora

25/02/2019 - Por Diariofolk
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Sefarad en el corazón de Turquía, es la segunda entrega de la serie titulada Diáspora compuesta por 5 discos dedicados a la tradición judeo-española de Marruecos, Turquía, Grecia, Bulgaria y antigua Yugoslavia. En el disco se da especial preeminencia a las romansas que nos hablan de personajes épicos, históricos o legendarios ligados al pasado medieval de la Península y que se siguen cantando hoy en día en España, en América y también en boca de los sefardíes en las geografías de la diáspora y se recuperan por primera vez los romances asociados con Valencia y la Corona de Aragón a la que pertenecía en época medieval. Hablamos con Mara Aranda sobre este nuevo trabajo.
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Pregunta. Tu último disco, Sefarad en el corazón de Marruecos, fue galardonado con el título al “Mejor disco de Worldmusic de Europa”, quedando en la novena posición de toda la producción discográfica mundial del año de su lanzamiento. Es un listón muy alto considerando que ningún otro grupo español ha conseguido esta posición en la historia de la lista.

Respuesta. Sí, efectivamente. Es un galardón que comporta un reconocimiento al trabajo realizado y en él se reconoce no solamente a mi como titular del proyecto y responsable última, sino a toda una serie de músicos que han colaborado para que suene como lo hace que, si se me permite, los nombraré: Robert Cases, arpa; Fernando Depiaggi instrumentos de percusión de Oriente Medio, kawala y ney; Azam Kirco, kanoun; Gloria Aleza, viola; Abdelatif Louzari violín, Abel García, instrumentos de cuerda pulsada del Mediterráneo oriental; Kaveh Sarvarian, timbal y ney persa; Miguel Ángel Orero, santur y además colaboraciones muy especiales y tremendamente emotivas porque son de dos intérpretes cuya lengua vehicular es el judeo-espanyol, la primera es Liliana Benveniste, descendiente de sefardíes turcos y por otro lado el único coro en el mundo infantil que canta en esta lengua, ‘Estreyikas d’Estambol’, dirigidos por Izzet Banna.

Pr. Un gran despliegue de músicos de diferentes nacionalidades verdad?

Re. Sí, en concreto hay músicos de 4 continentes y que residen o son de Turquía, Argentina, Siria, Marruecos o España, que obviamente hacen que la riqueza musical se multiplique porque cada uno de ellos aportan el estilo de sus propias tradiciones musicales al conjunto general de la obra.

Hoy en día todas las formaciones musicales beben de diferentes fuentes, épocas y estilos.

Pr. La etiqueta Worldmusic la ves apropiada para tu proyecto “Geografías de la diáspora”?

Re. Es muy difícil etiquetar, es muy excluyente. Hoy en día todas las formaciones musicales beben de diferentes fuentes, épocas y estilos. Desde los que tienen formación académica como Jordi Savall o Carles Magraner que tienen varios repertorios con músicos de la escena de la música tradicional o folk a los de estos géneros que tienen asimismo colaboraciones con músicos que provienen de la llamada ‘música culta’. Nadie quiere perderse nada y además tenemos a nuestro favor que el lazo de la censura que se habían autoimpuesto algunas facciones de intérpretes se ha aflojado. Hace unos años era impensable este tipo de mixturas, se consideraban contra natura prácticamente y se demonizaba a uno u otro sector desde el otro lado. Hoy se valora la riqueza interpretativa y la naturalidad de la música de raíz como algo extremadamente rico y positivo sin llevar un medidor de notas para ver si desafina el intérprete y por el otro lado no se ve a los músicos del ‘clásico’ como estirados y rígidos en sus formas, a punto de quebrarse. Se está llegando a un buen equilibrio y a una evolución en la que se aprende de las diferencias del otro, hay otra consciencia que está favoreciendo muchos cambios en positivo para la música en particular y la humanidad en general.

Por tanto, la etiqueta de “Mejor disco europeo de Worldmusic” para mi último disco la acepto con mucho gusto, aunque en él haya más instrumentos de la música académica que no tradicional como la tiorba, la guitarra renacentista, arpa, viella, violín…

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Pr. La instrumentación musical es un hecho de peso en tus discos. Cuéntanos porqué tal profusión y despliegue.

Re. Los instrumentos al canto son como las vestiduras al cuerpo: un reflejo de lo que hay en el interior y que se proyecta al exterior. Hace ya casi 15 años que Jota Martínez, el director musical del proyecto lleva a cabo la tarea de reconstrucción de instrumentos musicales del medievo, una época fascinante y que ha dejado incontables muestras en la arquitectura gótica y sobre todo románica y también en manuscritos y códices iluminados con miniaturas donde se puede ver a músicos con sus instrumentos. De estas referencias extraemos las proporciones, texturas y detalles incluso muy precisos respecto a las rosetas, clavijeros, ornamentaciones de las tapas y bastidores de los instrumentos. Después de este estudio organológico para determinar dimensiones, materiales, decoración, etc. se pasa a la construcción por parte de lutieres especializados que los resucitan desde la piedra o el pergamino. Jota Martínez publicó un libro muy interesante -que incluye dos discos-, un trabajo de investigación exhaustiva en el que ha desentrañado los secretos de construcción, origen, técnicas de interpretación de los ‘instrumentos musicales en la Edad Media española’ editado por Círculo Rojo y de la cual está ya en marcha la segunda edición tras agotarse la primera en pocas semanas.

Se entiende pues que en los discos y en los conciertos en directo haya un despliegue museístico y monumental de instrumentos. Fueron concebidos para sonar y alejar penas y llanto y atraer la alegría y el goce, el deleite y, con la perseverancia en su tañido, acercarnos todo lo que podamos a la perfección en la ejecución, las formas.

De la música medieval han venido todas las músicas posteriores hasta nuestros días.

Pr. Desde tus inicios profesionalmente en el mundo de la música has comentado muchas veces que la fuente de tu inspiración fue la música antigua y medieval. ¿Por qué esa atracción por fórmulas musicales tan lejanas de nuestro tiempo?

Re. Sencillamente porque la Historia es una de mis grandes pasiones. El hecho de girar mi atención hacia los repertorios que estuvieran conectados con ella y para la interpretación de los cuales tuviera que efectuar una inmersión en fuentes documentales, archivos, bibliotecas etc. era la fórmula ideal. Además, la música de la Edad Media combina esos dos mundos de los que hablábamos antes: lo culto y lo popular, que pareciera que son irreconciliables si se observan a distancia y nos quedamos solamente con el traje que llevan. Si uno los despoja de lo superfluo, de lo aparente, nos quedan absolutamente gemelos. Por un lado, en la Edad Media teníamos a los juglares, de condición humilde y que iban de pueblo en pueblo, de plaza en plaza cantando romances noticieros de grandes gestas o de aquellos llamados en valenciano de sang i fetge, o sea de sangre e hígado haciendo alusión a su contenido: crímenes, muertas violentas y sucesos cuanto más sangrientos más reclamados por las turbas que hacían corro para escucharlos. Luego tenemos los trovadores, señores nobles (¡y señoras! que recibían el nombre de trovairitz) que eran nobles y que mientras el rey no los llamara a la guerra o a su servicio, tenían tiempo para dedicarlo a entretenimientos como el componer letras y músicas.

Pero hubo juglares que por sus méritos musicales ascendieron a trovadores por ejemplo y se sentaron junto a reyes y grandes señores. O trovadores que dieron a determinados juglares sus composiciones para que las tocaran porque eran más diestros que ellos mismos.

El hecho de sentir una especial atracción por esta música viene también de su carácter germinal. De la música medieval han venido todas las músicas posteriores hasta nuestros días. Me gusta tener perspectiva así que situarme al final de la sala me hace ver la dimensión de la pantalla y valorar proporcionalmente su importancia.

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Pr. Estas músicas tienen también un carácter muy íntimo a veces y otras muy épico. Van de uno a otro extremo…

Re. Sí, ese es también otra estimulante característica de estas músicas. Las de carácter íntimo respondían muchas veces a funciones que se daban en la rutina cotidiana: labrando la tierra o cualquiera de las faenas asociadas a los diferentes estados y procesos: siembra, recogida, trilla en las que el labrador muchas veces pasaba horas solo con su mula o el buey. O en el ámbito del hogar, la madre que dormía a sus niños con esas canciones de cuna que todavía podemos escuchar y que se remontan quien sabe a momento de la historia. Luego tenemos festividades en las que se cantaba, tocaba y danzaba y aquí tenemos registros muy diferentes porque a la voz desnuda del labrador o la madre en su silla de enea o mecedora, se unen ahora instrumentos que acompañan la fiesta y que están documentados en manos de juglares y trovadores desde la Edad Media. Por supuesto los juglares cantarían estas grandes gestas acompañados también de algún instrumento y posiblemente de efectos sonoros para sobresaltar al coro de curiosos y dar aún más emoción si cabe al relato.

Pr. Es un repertorio que habéis llevado desde grandes teatros tanto en España como fuera de España donde habéis estado este año pasado: Bulgaria, Sarajevo, Alemania, Polonia, República Checa, Finlandia ¿cómo recibe el público estas músicas y cantos?

Re. Afortunadamente hay público y que crece exponencialmente a ojos vista. Cada vez hay más programación dedicada a estas músicas en Europa que ve que no puede entender el futuro si no tiene resuelto el pasado. Y la hay porque detrás de estos festivales o ciclos hay programadores o equipos de programación que ya entienden la importancia y el influjo de dar cancha a unas cosas y no darla a otras que ya están suficientemente representadas y apoyadas mediáticamente y con un gran capital invertido en ellas por empresas privadas siendo su interés únicamente en la rentabilidad que de ello obtienen. Aún hay distancia infinita con la infraestructura creada para la difusión y comercialización de la música moderna. Pero intentaremos hacerlo aún mejor para que el resultado de nuestro trabajo sea lo suficientemente interesante para que por sí mismo genere atención del público, sin esperar a que las posibles ayudas que podrían ofrecer las entidades y estamentos públicos se materialicen.

Cada vez hay más programación dedicada a estas músicas en Europa que ve que no puede entender el futuro si no tiene resuelto el pasado.

Pr. Has trabajado también con alumnado en los últimos años?

Re. Hemos tenido que hacer hueco ya que la actividad concertística y la investigación y creación de discos nos demanda mucho tiempo, pero era algo que veníamos deseando hace mucho tanto Jota Martínez, que me acompaña con su colección de instrumentos, como yo misma.

El sentido de la responsabilidad no hay que esperar a que se marchite hay que tomarlo y hacerlo florecer en el proyecto del otro. Realmente el público infantil, los niños, están totalmente a merced de cualquier viento y así se nos crían, no tienen más que sentarse en un parque diez minutos y observar la actitud de los niños desde bien pequeños de intolerancia, falta de respeto entre ellos y con los adultos, insolidaridad, miedo que se transforma muchas veces en agresividad… Es un tema delicado porque implica la función que como padres tenemos y hemos dejado en manos de otros, hemos delegado esa función de proveerlos de unos valores y herramientas para gestionar sus emociones y sentimientos y el entorno hostil en el que les toca vivir.

La ciencia es genial, pero el arte también lo es. Y la combinación de ambas asignaturas es soberbio. El arte, incluyendo la música, va a dotar de alma todo lo que hagan, pero no un alma quebradiza, sino entera y certera. Hacemos conciertos didácticos que ya han podido ver en otros países y que en España están funcionando extremadamente bien. Los alumnos se ponen en contacto con unas sonoridades que nunca antes han escuchado pero que están en el ADN del alma, abrazan los instrumentos porque hacemos que los toquen y nos acompañen en el escenario, que los huelan, que los acaricien, que los sientan y al mismo tiempo que perciban la vibración de la voz cantante porque para tocar los instrumentos nos sentamos codo con codo.

Uno de ellos es un organistrum, del s. XII que hay que tocar entre dos personas por su gran tamaño y la proximidad es total. Los profesores nos dicen que se llevan con ellos una semilla. Ahora, con suerte, cualquier día que se den las condiciones óptimas, con sol y tierra fértil, esa semilla germinará y soñamos en que el mundo se llene de robustos árboles que saben muy bien dónde están sus raíces y su la importancia de mantenerlas y con grandes copas que den cobijo a otros hombres y sean alimento y descanso para las aves.

La ciencia es genial, pero el arte también lo es. Y la combinación de ambas asignaturas es soberbio.

Pr. Después de casi 30 años, puesto que en 2020 cumples tres décadas desde tu primer concierto, tienes ya perspectiva del ‘hecho musical’. ¿Qué te queda por hacer? ¿En qué tienes la vista puesta?

Re. Por lo pronto terminar esta pentalogía sonora dedicada a la diáspora sefardita, que cuando esté acabada tendrá 5 discos. El que publicamos ahora es el segundo y está dedicado a Turquía. Si hubiera podido hubiera hecho la colección de una vez, pero trabajamos sin ayuda y el avance es lento.

Después hay dos proyectos que no quiero marcharme sin haber hecho. Pero si me tuviera que ir hoy, por obligación, tendría que dar gracias por muchas cosas.

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