Entrevista con Camille Levecque

25/02/2014 - Por Miguel Ángel Espigares
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Hablamos con la arpista y compositora francesa sobre su biografía, su trayectoria musical y su primer disco, "Alte Mainbrücke".
Camile

Pregunta: ¿Cómo empieza tu inquietud por el mundo de la música?
Respuesta: Fue por una historia de amor. El chico del que estaba enamorada con cinco años estaba matriculado en el  conservatorio municipal de mi cuidad. Me apunté al coro para poder pasar más tiempo con él, mientras iba al jardín infantil para conocer los instrumentos que podíamos tocar al año siguiente. En casa mis padres siempre han escuchado mucha música francesa buena, tipo Jacques Brel, Barbara, Piaf, Brassens, Gainsbourg, así como música clásica, jazz y música tradicional de todo el mundo. De forma natural por la radio y los vinilos, mis oídos se fueron acostumbrando al amplio mundo de la música, pero la inquietud, mejor dicho la ansiedad por tocar, empezó al escuchar música céltica.
P: ¿El arpa celta te encontró a ti o fue al contrario?
R: ¡Ella a mí! Me pudo completamente. Tenía 6 años cuando en el jardín infantil nos presentaron el arpa. Al llegar mi madre a recogerme, le dije que quería tocar “esto”. Me dijo que estaba de acuerdo, pero que antes tenía que ir a escuchar todos los demás instrumentos para no encerrarme en mi idea inicial. Lo decía porque soy muy cabezota y obstinada, cuando quiero algo, voy en línea recta sin mirar un instante a los lados. ¡El disgusto que se llevó mi madre! (risas) Entraba en el aula y decía en seguida “no quiero tocar esto” sin casi escuchar nada. Por fin, llegamos por último al aula de arpa. Se puso a hablar con la profesora y yo me senté directamente detrás del arpa a probar, sin pedir permiso ni nada. Lo recuerdo como algo impulsivo. Al tañer las cuerdas del arpa, la vibración que sentí fue genial. Aún me acuerdo de la sensación de la madera en vibración sobre el hombro, llegando a las partes más secretas del cuello. ¡Una delicia!
La ansiedad por tocar, empezó al escuchar música céltica.
P: ¿A qué edad empezaste a estudiar el arpa? ¿Fue éste tu primer instrumento o anteriormente te atrajo otro distinto?
R: Empecé con el arpa a los seis años, fue mi primer instrumento. Me da tanto trabajo que no tengo tiempo para otro, aunque me conmueve mucho el oboe por todas las posibilidades que tiene a la hora de moldear la frase musical. Me parece un auténtico escultor e intento inspirarme con él siempre que puedo. Es difícil moldear algo para el arpa porque razona siempre. Un legato y un stacato suenan igual, hace falta esforzarse mucho para procurar lograr una mínima diferencia.
P: ¿Cómo conseguiste tu primer arpa? ¿Es un instrumento caro?
R: Si por “conseguir” se entiende “comprar”, entonces fue gracias a mi tía, a los 16 años. Antes habíamos estado de alquileres. En casa hacía ya nueve años que estábamos muy mal de dinero, comíamos pasta todos los días, la carne era una vez al mes porque las finanzas de mis padres no daban para más. Mi hermano lloraba mucho porque no podía tener nuevos juegos. Cuando me dijeron que no podían alquilar más el arpa y que iba a tener que dejarlo, entré en una crisis tan fuerte que pidieron ayuda a mi tía. Esto nunca se hace en mi familia por razón de honor, pero había reaccionado tan fuerte que se lo tomaron muy en serio. Sabían que era capaz de hacer todo lo que dije entonces…  Es un instrumento caro, claro… como todo: una lavadora, una cocina, un coche, etc. Una buena arpa céltica de estudio cuesta entre 1500 y 2000 euros. En comparación con un violín, es más económico. Efectivamente para un violín hay que contar entre 2000 y 3000 euros (sin el arco) para un instrumento que no suene demasiado mal, mientras que el modelo profesional de arpa céltica cuesta unos 3000 euros. Ahora, si hablamos de un arpa de pedales, para un modelo de estudio, hay que contar con 12.300 euros para comprar un instrumento nuevo. Estoy pensando en un modelo concreto que llega a sonar  mejor que algunos modelos de concierto, o sea que tampoco es muy excesivo cuando pensamos en el precio de un piano de pared… salvo que este modelo de arpa a mí me sirve para dar conciertos perfectamente y desde hace 10 años, aunque sea teóricamente un modelo de estudio. Sin embargo, con un piano de pared, nadie da conciertos.
La visión del arpa angelical y dulce es una visión extremadamente limitada.
P: ¿Dónde están los mejores luthieres de arpas profesionales hoy día?
R: Según mi opinión, y es estrictamente personal, para un arpa clásica de pedales el que más me convence es David, que está en Suiza. Sus arpas tienen un gran brillo, mucha claridad a la vez que potencia y un infinito abanico de colores. Estos instrumentos son perfectos para mi morfología. Soy alta y fuerte. Para una persona que no tiene una espalda fuerte, por ejemplo, puede ser peligroso tocar con este modelo porque pesa mucho. Luego Salvi, en Italia, ha sido el protagonista durante muchos años para las arpas clásicas de pedales. Yo tengo una de esta firma y me encanta, estoy plenamente satisfecha. Estas arpas están especialmente adaptadas para la gente que quiere sentir las cuerdas y amasarlas mucho antes de emitir un sonido. Da un resultado sonoro muy sensible y variado según cómo se articule. Lyon & Healy (América), Venus (Rusia), Obermayer y Horngacher (Alemania) y Aoyama (Japon) no me gustan en absoluto así que no voy a desarrollar, pero existen y hay profesionales a los que les gustan mucho estas marcas.
Camac, en Francia, han sido la referencia para las arpas célticas. Hacen también arpas clásicas que son muy buenas para la gente pequeña, que quiere instrumentos ligeros. Volviendo a las arpas célticas, yo tengo una trovadora de esta firma. Es un modelo de 22 cuerdas, muy pequeño, que se puede llevar en la espalda. La utilizo mucho con el teatro y para tocar en la calle. Es muy autentica y me da mucha alegría. Uno podría pensar que se trata de un juguete, pero no lo es en absoluto. ¡Emociona mucho, al contrario! Esta firma fue la primera en investigar las arpas eléctricas. Un gran avance.
Mi arpa céltica de concierto, un modelo muy logrado, es de la firma Glissando, de Alemania. Se encarga de construir las arpas una francesa: Bernadette Kerscher. Son las únicas arpas con las que quería tocar la música céltica. Quería un sonido verdadero, bruto, real, sencillo, y solo lo encontré allí. No quería refinamiento, sonidos estándares casi iguales de un arpa a otra, buscaba un arpa única, con mucho carácter, y la encontré en Glissando. Tengo un modelo que era de prueba. Bernadette quería probar a integrar una base para darle más potencia al arpa. Lo hizo con la forma que tienen las arpas clásicas. Se dio cuenta al montarlo, a ella no le gusta por cuestiones estéticas pero a mí me parece aún mejor, porque así hay todavía más caja de resonancia, lo cual da más potencia. Yo estoy completamente enamorada de esta arpa. La última vez que abrí la funda, después de dos meses de separaciones, lloré escuchando el sonido que emanaba del instrumento. Hay muchas más marcas de arpas célticas que seguramente son muy buenas, pero no las conozco muy bien y prefiero no hablar de ellas.
P: De los profesores que has tenido, ¿quien te marcó en tu trayectoria?
R: Isabelle Daups, Frédérique Cambreling, Gisèle Herbert han sido las que me han hecho mucho bien, las que me han hecho crecer y que me han dado confianza en mí misma. Les estoy muy agradecida. También tuve la enorme suerte de conocer y trabajar intensamente con el compositor Gabriel Loidi, fue mi profesor de música de cámara durante tres años. Gracias a él entendí lo que era el motor de la música, esa cosa que hace volar y bailar a la hora de tocar. El actor Agustin Arrazola y la profesora de reconducción postural Jasone Alba han completado este fabuloso equipo y me han hecho ahorrar por lo menos 20 años de estudio con todo lo que me han aportado. Gracias a ellos, he podido dar la espalda a muchos temores y vergüenzas que tenía y me han hecho muy potente a la hora de subir al escenario.
P: ¿Catalogarías al arpa como un instrumento difícil de dominar?
R: Sí, absolutamente. El arpa clásica tiene siete pedales con tres posiciones en cada uno de ellos. Esto ya es difícil de manejar y luego vienen muchas otras dificultades, pero una gran ventaja del arpa es que el sonido es agradable desde los primeros días de estudio y esto no lo podemos decir de un instrumento de cuerda frotada o de viento. El arpa por su condición física (estamos en contra de la gravedad cuando tocamos) y por su mecanismo (pedales o crochets para el arpa céltica) requiere más horas de estudio para integrar el gesto musical y lograr un dominio de timbre y de fraseo. La conciencia armónica es muy difícil de lograr con este instrumento. Efectivamente, no cambiamos la digitación aunque cambien las alturas de sonido. Por ejemplo, Do natural, do bemol, do sostenido, se tocan en el mismo sitio. Entonces es un cambio solo intelectual que no se ve ni se siente físicamente en el dedo.
P: ¿Cómo se llamaría, arpa convencional o arpa celta? ¿Hay alguna diferencia?
R: “Arpa convencional” no existe para mí ni lo he escuchado jamás. Las arpas que conozco son el arpa clásica, que tiene pedales, puede modular en todas las tonalidades y se utiliza para la música “seria”; el arpa céltica, que tiene crochets y limitaciones a la hora de modular y se utiliza en la música tradicional; el arpa barroca, que tiene dos a tres filas de cuerdas; el arpa eléctrica, que funciona con el programa midi y que puede hacer todos los sonidos que uno quiera, y el arpa cromática, que tiene dos rangos de cuerdas y que se creó para poder hacer cromatismos a principios de siglo XX. Ya solo hay una clase de este instrumento en Bélgica, fuera no se toca.
Kepa Junkera me ha enseñado algunos instrumentos como la triki y la xalaparta. Me abrió el mundo de la música vasca.
P: Se relaciona casi siempre a este instrumento con una mujer. ¿Por qué crees que es más tocado por mujeres que por hombres?
R: La primera afirmación es cierta, pero este instrumento no está tocado más por mujeres que por hombres. Vamos a repasar un poco de historia para no caer en tópicos. En el periodo medieval, el arpa formaba parte de los instrumentos que utilizaban los trovadores. Los trovadores eran exclusivamente hombres y la Iglesia les consideraba del mismo rango que el de las prostitutas. Este instrumento estaba entonces asociado a la danza, el placer y por extrapolación al diablo y la perversión.
En el periodo barroco, era un instrumento dominante en la música sagrada. Lo tocaban los hombres por la simple razón de que la Iglesia sólo dejaba a los hombres actuar, ya que las mujeres estaban consideradas como objeto de tentación y entonces aliadas al diablo. Observamos que la visión de la Iglesia ha puesto el instrumento de un extremo al otro. La simbología  del arpa al respecto es impresionante por su variedad.
En el periodo clásico, se produjo un gran cambio. Entonces, se llevaban las modas de la corte de Francia. María Antonieta era una gran amante de la música y tenía entre otros instrumentos, y un gran afecto por el arpa. Las damas de la corte se pusieron a estudiar el mismo instrumento que la reina. Luego se extendió el arpa también a las familias burguesas, porque formaba parte de la educación de las jóvenes de buenas familias saber tocar el arpa. Los maestros eran exclusivamente hombres. Se empezaron a desarrollar varios métodos de aprendizaje de tal modo que, junto con unos avances en el mecanismo, se democratizó el instrumento y llegaron a tocarlo tanto los hombres como las mujeres, ya fuera de forma aficionada o profesional.
¡Los hombres están en el mundo del arpa! Además llegan a niveles profesionales excelentes. Este tópico que asigna el arpa a la feminidad se puede justificar por la forma de triángulo del instrumento. El triángulo conlleva una simbología a la vez religiosa -por eso a menudo se dice del arpa que es un instrumento celestial- y a la vez sexual – el triángulo en la mujer, no hace falta que explique donde está-.
Cabe añadir que en el periodo donde más se compuso para el arpa de pedales, a principios del siglo XX, hasta compositores como Debussy relacionaban el arpa con una “mujer rubia de pelo largo”. Solo desde hace bien poco algunos compositores contemporáneos excelentes utilizan el arpa con fuerza y violencia. Caplet es un ejemplo: el arpa simboliza la muerte en Le Masque de la mort rouge, obra para arpa de pedales y cuarteto de cuerda. La visión del arpa angelical y dulce es una visión extremadamente limitada que, según mi opinión, refleja muy bien la ignorancia común acerca del arpa. La labor de educación es muy grande para que el arpa pueda llegar a ser más conocida por el gran público. A los profesionales nos queda mucho por hacer al respecto.
Llevo 10 años en el escenario. Aun así me siento como una principiante en todo, siempre descubro cosas desconocidas.
P: ¿Cómo influye en tu música, si es que así lo crees, tus raíces en Bretaña, el País Vasco y tu vida en Alemania?
R: Alemania no tiene nada que ver con esto (risas). El País Vasco, donde he vivido cuatro años, me ha influido mucho, eso sí. Kepa Junkera, al que he conocido allí, me ha enseñado algunos instrumentos como la triki y la xalaparta, y me encantó. Me abrió el mundo de la música vasca. Le debo mucho.
A Bretaña la llevo en la sangre y es algo que me puede completamente, me habla. Hay muchas similitudes entre Bretaña y el País Vasco: la mentalidad de la gente, su sinceridad, su generosidad, su buen vivir, su música, sus danzas en coros desde los 2 años hasta los 99… y la naturaleza, el viento, el color de la hierba. Todo esto me llena y lo veo muy similar en estas dos tierras. La música tradicional nos viene de tiempos lejanos en el que el comercio se hacía principalmente en los puertos. Había entonces muchos intercambios entre lo que es ahora Bretaña y el País Vasco, incluso entre músicos.
P: ¿Cómo nace este nuevo proyecto titulado Alte Mainbrücke?
R: Fue algo totalmente imprevisto. Cuando llegué a Würzburg (Baviera) no tenía nada de dinero, había dejado mi puesto de profesora en Berlín para seguir un máster en interpretación. Mi solución fue salir a la calle con el arpa trovadora para ganar lo que necesitaba para comer y reparar la bicicleta. Funcionó, la gente se entusiasmó, me pidieron CDs pero no tenía. Me pidieron flyers, pero no tenía. Me pidieron una tarjeta de visita, pero no tenía nada. Decidí dar el paso. Tocaba en el puente medieval del Main, que se dice en alemán Alte Mainbrücke, y di al CD el nombre del puente, como un guiño a lo que fue el principio de un amplio proyecto con el arpa céltica.
P: ¿En qué momento de tu carrera te encuentras? ¿Crees que esto no ha hecho nada más que empezar o todo lo contrario?
R: Llevo 10 años en el escenario, ya sea sola o en grupos, en música o en teatro. Aun así me siento como una principiante en todo, siempre descubro cosas desconocidas. Casi todas me gustan, estoy encantada de la vida y de lo que me surge profesionalmente. Creo que soy una de esas personas que no se cansan nunca, que no se aburren, que siempre están empezando y que sonríen a la vida. Respecto al CD, tengo muchas otras ideas con el arpa céltica. Quiero grabar más discos con otros enfoques, pero antes quiero que Alte Mainbrücke se dé a conocer un poco más.
P: ¿Qué música escuchas ahora?
R: Absolutamente todo, salvo la música para órgano, tecno y música electrónica, que no me gustan. Todo lo demás me gusta, desde el momento en que está bien hecho, afinado y me conmueve. ¡Ni siquiera tiene que ser original!
P: ¿Qué compositores te atraen?
R: Por “compositores” entiendo compositores de verdad, entonces me voy a la música clásica en seguida. Claude Debussy y Maurice Ravel son los que más me hacen vibrar, pero Gustav Mahler ha llegado a conmoverme mucho, así como Puccini y Verdi. Y muchos más, pero ya he dicho muchas cosas y a lo mejor no tienen aspirinas en casa… así que me paro aquí (risas).
P: ¿Dónde podemos encontrar tu música? 
R: En Youtube está el videoclip oficial y en Myspace tengo también algunos temas para escuchar. Y para comprar el CD, lo más barato es contactando directamente conmigo. En Madrid el CD se puede comprar en la tienda Mundimúsica- Garijo. Y también estará a lo largo de 2014 en Internet en la página de Bandcamp en formato digital, pero no puedo precisar cuándo exactamente.
 

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