Ortigueira 2026: cinco días en los que el mundo celta volvió a encontrarse

13/07/2026 - Mayte Navalón
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Varios - 12/07/2026
Ortigueira, A Coruña
Más de 100.000 personas, un centenar de actividades, más de 500 gaiteiros y una programación que ha desbordado los escenarios para ocupar toda la villa. La 48ª edición del Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira ha confirmado la extraordinaria vitalidad de una cita que sigue siendo uno de los grandes referentes internacionales de las músicas de raíz.
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Durante cinco días, Ortigueira volvió a convertirse en el gran punto de encuentro de las culturas atlánticas. Músicos, bailarines, artesanos, aficionados y visitantes llegados de numerosos lugares compartieron una edición que ha destacado por su amplitud de programación, su dimensión internacional y la extraordinaria respuesta del público. La 48ª edición del Festival Internacional do Mundo Celta ha confirmado la excelente salud de un certamen que continúa creciendo sin perder de vista las raíces que le dieron origen.

La edición de 2026 ha sido, según la propia organización, la más ambiciosa de la historia del festival. Más de cien actividades repartidas por distintos espacios de la villa configuraron una programación especialmente intensa en la que los conciertos convivieron con talleres, exposiciones, actividades familiares, encuentros culturales y propuestas divulgativas. El resultado fue una localidad permanentemente ocupada por la música, desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la madrugada.

Uno de los grandes aciertos de Ortigueira sigue siendo su capacidad para trascender el formato de gran festival de conciertos. El Escenario Estrella Galicia volvió a concentrar algunas de las actuaciones más multitudinarias, pero la actividad se extendió también a la Vila Celta, al Teatro de Ortigueira y a los distintos espacios del Festival na Rúa, configurando una experiencia que se vive recorriendo calles, plazas y escenarios donde la música aparece de forma constante y natural.

Galicia volvió a ejercer de anfitriona de un encuentro en el que convivieron artistas y formaciones procedentes de distintos territorios vinculados a la tradición celta, desde Irlanda y Escocia hasta Bretaña, Asturias o Canadá. Tradición, innovación y nuevas formas de entender la música de raíz compartieron protagonismo en una programación diversa que volvió a demostrar la extraordinaria vitalidad del universo celta contemporáneo.

La jornada de clausura ofreció una imagen especialmente representativa del espíritu del festival. El tradicional Desfile de las Naciones Celtas volvió a llenar las calles de Ortigueira de gaitas, percusión, colores y banderas, reuniendo a agrupaciones gallegas e internacionales en una celebración colectiva que resume mejor que ningún discurso la filosofía del encuentro. La Escola de Gaitas de Ortigueira, la Banda de Gaitas do Ortegal, A.C. Sadeo, O Pichel, L’Oriente Llacín, Ladrido, Saxum, Airiños de Fene, Bagad de Vannes Melinerion, As Pontes y la Caledonian Cowboy Collective Pipe Band protagonizaron uno de los momentos más simbólicos de una edición marcada por la participación y el sentimiento de comunidad.

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La intensa actividad no disminuyó durante la última jornada. El Festival na Rúa mantuvo su protagonismo con actuaciones de North Coast Irish Dance, Vai Rañala Meu, Troula do Ortegal y Tumba e Dálle, mientras que el PequeFestival volvió a reunir a numerosas familias con A viaxe feliz de Ramón Sanfiz, de Fantoches Baj. La Vila Celta cerró su programación con las actuaciones de Vai Rañala Meu, Eilbhe, Berbert Band y Anxo Lorenzo, poniendo el broche final a una programación que volvió a extenderse por todos los rincones de la villa.

El ambiente vivido durante toda la semana confirmó además la extraordinaria respuesta del público. La organización estima una asistencia superior a las 100.000 personas a lo largo de los cinco días del festival, una cifra que se dejó sentir tanto en la ocupación hotelera como en la actividad comercial y hostelera de la comarca. También los talleres completaron sus plazas, reflejando el creciente interés por la transmisión de conocimientos vinculados a la cultura tradicional y por una forma de vivir el festival que va mucho más allá de los conciertos.

Pero detrás de la imagen festiva existe una compleja maquinaria humana que hace posible cada edición. Centenares de voluntarios, personal técnico, trabajadores municipales, equipos de producción, servicios sanitarios, fuerzas de seguridad y Protección Civil contribuyeron al desarrollo de una cita de enorme magnitud.

Queda la sensación de que Ortigueira continúa atravesando uno de los mejores momentos de su larga trayectoria. A las puertas de su cincuentenario, el Festival Internacional do Mundo Celta mantiene intacta su capacidad para reunir generaciones, territorios y culturas alrededor de una misma pasión por las músicas de raíz. Una edición más, la villa gallega volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los grandes referentes internacionales de la cultura celta.

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