La tradición que abraza: Collado y Sopa de Pedra funden escenario y público

20/01/2026 - Carlos Monje
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Collado y Sopa de Pedra - 18/01/2026
Sala Villanos, Madrid
En 1968, ocho jóvenes músicos vinculados a la universidad madrileña, con el respaldo de un entonces joven y ya reconocido Joaquín Díaz, dieron un paso decisivo al fundar Nuestro Pequeño Mundo, una de las formaciones de folk más influyentes de la historia musical española. Aquel gesto no solo alumbró la primera formación folk del país, sino que supuso una auténtica sacudida en el panorama musical de la época.
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Cincuenta y tres años después, otros ocho músicos jóvenes —aunque sobradamente experimentados— procedentes de distintos puntos de España y Portugal, y encabezados por Javier Collado, verdadero agitador musical y cultural castellano-manchego, han vuelto a dinamitar las costuras del folk. Su proyecto ha reformulado los códigos de la música tradicional en un momento de especial vitalidad para el género.

Para quienes ya acumulamos canas, y no pocas, Collado aparece como una suerte de reencarnación vital y artística de aquellos pioneros que abrieron camino.

Con estos mimbres y con el cartel de entradas agotadas, Collado se presentó en Madrid tras llegar directamente de Barcelona, donde la tarde anterior había firmado un concierto sobresaliente. En ambas citas compartió escenario con Sopa de Pedra, el fascinante grupo vocal femenino procedente de Portugal.

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Y nunca fue más acertado el verbo compartir: aunque fueron las portuguesas quienes abrieron el espectáculo, ambos proyectos se entrelazaron en distintos momentos de la tarde, cruzando repertorios y emociones en una propuesta conjunta y orgánica.

El nexo que une a ambas formaciones es la voz comprometida y luminosa de Teresa Melo Campos, integrante y cofundadora de los dos colectivos, auténtico puente artístico entre ambas orillas.

Sopa de Pedra ofreció un concierto vibrante y profundamente emocionante, que arrancó y concluyó frente al público, sin amplificación, apoyado únicamente en una arquitectura vocal rica y cambiante. Juegos de voces, arreglos infinitos, alternancia constante entre el protagonismo solista y el trabajo coral, con los papeles repartidos y recombinados en cada tema. El resultado fue un recorrido por canciones populares y tradicionales, junto a piezas de creadoras con las que han colaborado, como la imprescindible Amélia Muge. Por momentos, lo escuchado evocó inevitablemente a aquellas míticas Voces búlgaras que tanto impacto tuvieron en los años noventa por estos lares.

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Tras Sopa de Pedra, en apenas unos minutos dio comienzo el esperado concierto de Collado, con el público apretado en las primeras filas, ávido de participar, cantar y bailar al ritmo del certero repertorio extraído de sus dos trabajos discográficos. El arranque fue demoledor y claramente comprometido, con la canción republicana En la plaza de mi pueblo, que hizo alzarse más de un puño cerrado entre la audiencia: toda una declaración de intenciones.

Sin dar tregua, fueron encadenándose ritmos y danzas: un ajechao, un baile sanabrés, una malagueña, seguidillas, jotas y alguna canción portuguesa de marcado carácter político y social vinculada a la Revolución de los Claveles. Un recorrido musical que atravesó buena parte de la península ibérica y que, en varios momentos, estuvo magníficamente acompañado por el baile.

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El clímax llegó a la platea con la interpretación de Ronda si sales, un ritmo de charro, ese baile zamorano de pulsiones telúricas y cadencias casi hipnóticas que atraviesa actualmente un momento de especial vigor, sonando con fuerza y convocando al entusiasmo tanto a públicos jóvenes como a quienes no lo son tanto, entregados al baile sin reservas.

Tras la esperada Jota jarocha, que puso el broche final al concierto reuniendo sobre el escenario a todos los músicos de ambas formaciones y a los bailarines que habían participado a lo largo de la velada, los bises se transformaron en un auténtico acto de hermandad. Collado y Sopa de Pedra se fundieron con un público absolutamente entregado, cantando entre su gente y llenando la sala de una emoción compartida y contagiosa.

Lo vivido en la Sala Villanos fue, sobre todo, una celebración colectiva: sala llena, músicos entregados y una conexión profunda con un folclore entendido como materia viva. Collado y Sopa de Pedra propusieron una mirada abierta y actual sobre la música de raíz ibérica, releyendo viejos repertorios desde el presente, con imaginación, respeto y alegría compartida.

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El concierto dejó claro que Collado trasciende la idea de grupo para convertirse en un lugar de encuentro donde confluyen generaciones, geografías y sensibilidades distintas. Cada concierto es una invitación a sumarse a una comunidad efímera pero intensa, donde la música vuelve a cumplir su función original: reunir, emocionar y celebrar juntos.

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Sopa de Pedra: Benedita Vasquez, Inês Campos, Inês Loubet, Inês Melo, Maria Vasquez, Mariana Gil, Rita Costa, Rita Sá, Sara Yasmine, Teresa Campos

Collado: Sergio López, Alba Chacón, Javi Collado, Daniel Vallejo, Esther Sánchez, Ángela Furquet, Teresa Melo y Pedro Bartolomé.

Fotografías: Ferdi Pérez

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