Javier Ruibal y Fetén Fetén

11/11/2017 - Ana Blázquez y Carlos Monje
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Javier Ruibal y Fetén Fetén - 28/10/2017
Sala Galileo Galilei de Madrid
Podría haber sido una velada más en la compañía de Javier Ruibal, una de tantas a las que nos tiene acostumbrados el gaditano, habitual en la noche musical madrileña, pero no fue así. Y no lo fue por dos razones: la primera, que venía con el Premio Nacional de las Músicas Actuales debajo del brazo, y la segunda, que se presentaba en formato de trío junto a dos músicos en estado de gracia, Diego Galaz y Jorge Arribas, es decir, Fetén Fetén, un dúo por el que ya merecería la pena haberse acercado a la sala Galileo. Y claro, Galileo se llenó.
ruibal2 (Copiar)

Fotografías Carlos Monje

Ruibal se presentó en escena con su eterna gorra y su guitarra para comenzar cantando Lejos del mar, una composición que forma parte de la banda sonora de la película del mismo título dirigida por Imanol Uribe, un trabajo que Ruibal pone como ejemplo de tolerancia.

En seguida aparecieron en el escenario Diego Galaz con su violín y Jorge Arribas con su acordeón para llenar de cromatismos las ya de por sí coloristas canciones de Ruibal. Javier los recibió con una frase llena de ironía que sacó las carcajadas del público: “a ver si creamos más confusión de la que hay, que esté todo confundido, que hace falta”.

ruibal (Copiar)

En este formato y con Galaz alternando violín y mandolina, escuchamos canciones ya míticas del repertorio del gaditano, como Habana mía o Guárdame. Y solo con la compañía del acordeón, Ruibal interpretó La canción del contrabandista o Mi pequeño Buda.

Ya de nuevo los tres en escena, llegó el momento de animar al público a cantar junto a ellos canciones tan conocidas como La reina de África o Ave del paraíso. Se les veía especialmente cómodos y conectados tocando juntos, y eso se transmite al auditorio.

galaz (Copiar)

También hubo momentos para ver a Fetén Fetén solos en el escenario con algunos temas propios, como el Vals para Amelia, la Entradilla Segoviana del maestro Marazuela -tocada con serrucho y cucharas- y la imaginativa Jota del wasabi.

Ya con Ruibal de nuevo en escena, se sucedieron esas canciones que no pueden faltar en todo concierto del gaditano: Por tu amor me duele el aire, con letra de García Lorca, La flor de Estambul -buena interpretación con el serrucho de Galaz-, Arde Barcelona, La rosa azul de Alejandría, Cine Macario y, ya con Galileo en pie, ese homenaje a Picasso titulado De Málaga, malagueñito.

arribas (Copiar)

Comenzábamos contando que no fue un concierto como otros, pero sí fue un maravilloso concierto de nuestro Premio Nacional de las Músicas Actuales, un premio muy merecido para un hombre que lleva más de 35 años haciéndonos disfrutar con su poesía y su guitarra.

 

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