Dino Saluzzi emocionó y se emocionó

16/02/2018 - Fernando Marinelli
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Dino Saluzzi Quinteto - 3/02/2018
Café Vinilo, Buenos Aires
A su regreso de una extensa gira europea donde tocó en trece ciudades de Alemania, Holanda, Suiza, Polonia, Estonia, Portugal y España, el prestigioso músico argentino volvió al Café Vinilo de Buenos Aires para ofrecer –junto a su quinteto y durante tres noches consecutivas– composiciones de su último disco, El valle de la infancia, y obras de su repertorio anterior.
Dino Saluzzi byn 500

Dino Saluzzi es un músico difícil de encasillar. En su vastísima obra (que abarca más de cuatrocientos temas registrados y doce discos editados, si sólo contabilizamos los que grabó en el sello alemán ECM) se mezclan la tradición del folclore argentino con la libertad del jazz y el refinamiento de la música de cámara. La diversidad de colegas con los que ha colaborado a lo largo de su carrera hace aún más difícil la tarea del que pretenda colgarle una etiqueta: la lista va desde el tradicionalismo de Los Chalchaleros hasta el joven pianista Horacio Lavandera, pasando por nombres como los de León Gieco, Al Di Meola, Egberto Gismonti, Leandro Gato Barbieri, Charlie Haden, Enrico Rava, la violonchelista Anja Lechner, por nombrar sólo a algunos; y sin dejar de recordar aquel maravilloso álbum que grabó en 2001 con Myriam Alter, If.

Tal vez por eso no goza en su propio país de la popularidad que se merece. Pero es quizás ese discurso tan personal que ha sabido construir abrevando en distintas fuentes el que le ha ganado un público que compensa cantidad con calidad y fidelidad, como pudo comprobarse durante los tres shows consecutivos que Saluzzi ofreció en Buenos Aires.

El bandoneonista comenzó su presentación del sábado en plan solista, calentando motores mientras iba recordando a Francisco de Caro, Héctor Stamponi, Cátulo Castillo, Joaquín Mora y otros compositores de tango a los que considera injustamente olvidados. Fiel a su estilo, tan agudo cuando opina como cuando toca.

A poco de andar se le sumó el resto de los músicos de una banda que es al mismo tiempo una familia. A tal punto que cuando llegó el momento de presentar al percusionista, Jorge Savelón, Dino decidió agregarle el apellido Saluzzi. Porque el saxofonista Félix “Cuchara” Saluzzi es su hermano; el guitarrista José María Saluzzi, su hijo; y el bajista Matías Saluzzi (brillante en su instrumento de seis cuerdas), su sobrino. Y entonces sí, con esa suerte de apoyo y contención familiar, el músico oriundo de Campo Santo, Salta, empezó a mostrar lo que mejor sabe hacer: mezclar elementos del noroeste argentino y del tango con sonoridades tradicionales hasta transformarlos en una música universal. Con sabiduría y buen gusto, pero dejando traslucir siempre los paisajes de su tierra, su esencia cultural.

unnamedSaluzzi, que está por cumplir 83 años y suele hacer gala de un gran sentido del humor,  se mostró por momentos nostálgico, reflexivo, hasta un poco enojado. Pero si la primera parte del concierto resultó algo deshilvanada, después del intervalo, él –y el quinteto todo– recuperaron el foco y se mostraron compactos y contundentes. La segunda parte comenzó con Dino y su hermano Félix en dúo de bandoneón y saxo en un inolvidable homenaje a Pedro Laurenz, con un entendimiento y una comunión que sólo pueden ostentar dos jugadores que juegan juntos desde hace mucho tiempo. La expresividad de Félix en su instrumento merecería un recuadro aparte.

Dino recitó luego un poema y a continuación se le sumó el resto de la banda con algunos invitados, como “Machi” Rufino (excompañero de Luis Alberto Spinetta y de otros íconos del rock argentino) al bajo eléctrico para dar forma a un tema cadencioso, de pulso casi obsesivo, sobre el cual volaron muy alto el bandoneón y el saxo de los hermanos Saluzzi. En este set, la banda dejó de lado las partituras para poner más énfasis en improvisaciones tan extensas como inspiradas que incluyeron carnavalitos, chacareras y una hermosa versión de ‘La pobrecita’, la inolvidable zamba de Atahualpa Yupanqui, con un Dino que sabe ejercer su rol de director pero sin buscar en ningún momento el primer plano.

La segunda noche en Vinilo fue un encuentro con un clima familiar, relajado y emotivo. Tan familiar y relajado que, llegando al final, alguien acercó una tarta al escenario para celebrar el cumpleaños de José María, con “Happy birthday” incluido. Tan emotivo que, apenas un rato antes, después de recitar una estrofa del Martín Fierro, Dino Saluzzi se había emocionado hasta las lágrimas. Una sinceridad que se agradece.

Hay 2 comentarios. ¿Quieres dejar el tuyo?

  1. Daniel Rios

    para mi es un placer en mi contexto cultural poder valorar y opinar referente a este gran maestro y musico compositor quie es Dino saluzzi.como admirador de el por sus composicione e interpretacione en el jazz y fusion jazz me encanta porque es autentico puro y un musico que tiene mucho gusto e improvisacion a la hora de estar en el escenario,el es el propio Dino Saluzzi original y bien de ser exigente que las ejecuciones salgan perfectas…como admirador le dejo un pedido me gustaria que me mande un video en youtube dedicado donde el jazz o fusion al estilo saluzzi este presente.un graN ABRAZO

     
     
    • Fernando

      Gracias por tu comentario y tu interés en nuestra crónica. Lamentablemente desde Diariofolk no podemos acceder a tu pedido, tendría que tratar de comunicarte con el músico.

       
       

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