¿Cómo tocarían los barrocos hoy en día?

15/10/2014 - Estera Jaros
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Lookingback - 26/09/2014
Sala Galileo Galilei, Madrid
Esta curiosa pregunta a la que Andreas Prittwitz está buscando la respuesta no es tan extraña como parece a primera vista. De hecho, solo con acudir a un concierto del extraordinario músico alemán, lo imaginario o puramente teórico se vuelve realidad. El maestro de los instrumentos del viento se atreve a hacer lo imposible con la música clásica: dejar que resucite y reciba una nueva vida en los tiempos modernos.
Andreas Prittwitz

Para acoger a Andreas Prittwitz con su formación Lookingback, la sala Galileo Galilei asumió un doble carácter, convirtiéndose en una mezcla de sala de conciertos con un club de jazz. Como resultado, muchos de nosotros por primera vez tamborileamos al oír las obras de Bach o Monteverdi y vimos a los músicos interpretar las obras clásicas con alegría y espontaneidad, sin tratarlas, como se acostumbra, como una reliquia intocable del pasado.
Desde el principio se notaba un buen equilibrio en el escenario: cada instrumento tenía su tiempo exacto, con momentos para lucirse y otros para dialogar con los demás o crear en conjunto sonoridades inigualables, como el bluegrass barroco sobre la obra de Christopher Simpson o el swing renacentista sobre Tres Morillas en Jaén. Cada interpretación fue un descubrimiento nuevo y un deleite distinto para el público, desde el canto lírico de Marta Velasco con base jazzística de percusiones, contrabajo y saxofón, a las improvisaciones deslumbrantes del clavecín y la viola da gamba, y la guitarra española o el saxofón dibujando un nuevo retrato de la música antigua.
Este reto de revivir y personalizar la música antigua se realizó con tanta sencillez y alegría que olvidamos por completo la cara seria de los clásicos. Andreas Prittwitz y su septeto dieron una muestra del talento verdadero, el de buscar la belleza y la inspiración en la música clásica, no solamente siguiendo la partitura a la perfección. Fue sin duda uno de los mejores conciertos de la temporada y daba pena ver algunos asientos vacíos en la sala. Sin embargo, los afortunados que acudieron a la sala Galileo quedaron muy satisfechos y aplaudieron de pie a este septeto maravilloso, que nos dejó llenos de sonidos emocionantes, provenientes de un espacio temporal entre el barroco y la modernidad, al que evidentemente pocos músicos tienen acceso.
Andreas Prittwitz: Vientos
Laura Salinas: Viola da gamba
Antonio Toledo: Guitarra
Ramiro Morales: Guitarra barroca
Iván Mellén: Percusiones
Roberto Terrón: Contrabajo
Luis Fernández: Clavecín

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