
Dotze temps
Microscopi 2024
Dotze temps se plantea como un mapa sonoro del trayecto creativo que Lluís Gómez ha transitado durante los últimos tres años. El título no es casual: alude al compás de doce tiempos del flamenco, una sonoridad que, aunque no afirma haberla asimilado conscientemente, reconoce como parte de su pulso interior. El disco se convierte así en una síntesis entre bluegrass, tradición catalana, elementos flamencos y ecos centroeuropeos, todo ello filtrado por el lenguaje distintivo del banjo de cinco cuerdas.
El músico se rodea de un cuarteto muy diverso: el propio Gómez, al banjo, junto al violín y voz de Raphaël Maillet, la guitarra, violín y voz de Ondra Kozák, y el contrabajo y voz de Maribel Rivero. Además, se suman colaboraciones puntuales, como el violín y voz de Carol Duran, las palmas de Sicus Carbonell, mandolina de Frank Solivan y otro banjo ejecutado por Nat Torkington. El repertorio combina temas tradicionales con seis composiciones propias, cantadas en catalán, castellano y checo, abriendo un diálogo que trasciende fronteras.
La apertura con T’ho vaig dir! instala el contexto bluegrass clasicista, con memorables guiños a figuras como Earl Scruggs o Tony Trischka, desde donde el disco se expande en direcciones diversas. En Alma, el banjo dialoga con palmas flamencas, creando una textura cálida y visceral donde se percibe esa familiaridad por la «sonoridad que acompaña sin aviso».
La frescura interpretativa brilla también en versiones reinventadas de piezas como Walk on Boy, que se convierte en una libertad sentida dentro del blues-folk, o en Zrádny Banjo (Polka on a Banjo), donde la voz cambia de checo a castellano en un espacio lúdico y sorprendente. Crunch Sister aporta dinamismo y virtuosismo colectivo, especialmente con la mandolina de Frank Solivan como catalizador, mientras que Barcelona Castaway sugiere evocaciones mediterráneas, sembradas con sutileza y emoción.
La construcción del álbum es un viaje de contraste: desde lo íntimo hasta lo expansivo, desde lo local hasta lo cosmopolita, siempre sostenido por la técnica fluida de Gómez en el banjo y por una empatía musical palpable entre los colaboradores. En Anda, Jaleo, por ejemplo, se plantea una soleá reinventada que transita el flamenco popular con respeto y creatividad, integrando referencias como una falseta de Paco de Lucía.
Dotze temps logra proponer el banjo como un instrumento migrante, capaz de habitar géneros tradicionalmente distantes y tender puentes entre ellos. Aquí, Lluís Gómez reafirma su posición como uno de los exponentes más innovadores del bluegrass en España y proyecta una música que mira hacia dentro sin perder la mirada hacia el mundo.

